La profanación del sexto Mandamiento. Conferencia Vaticana sobre Amoris Laetitia. Antonio Romano.

 

Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, Antonio Romano, a quien agradecemos sinceramente, ofrece a vuestra atención estas reflexiones sobre Amoris Laetitia y la conferencia vaticana vinculada a ella. Disfruten la lectura y compartan.

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La profanación del sexto Mandamiento

 

El cardenal Carlo Caffarra escribió una carta a Lucía de Fátima sólo para pedirle oraciones para el incipiente Instituto Teológico Pontificio “Juan Pablo II” para las Ciencias del Matrimonio y la Familia, que el Papa polaco había consagrado a Nuestra Señora de Fátima. Para su gran sorpresa, el cardenal recibió una respuesta de la mística portuguesa, que entre otras cosas escribió: «Llegará un momento en que el enfrentamiento decisivo entre Satanás y el Reino de Cristo se desarrollará en el matrimonio y en la familia; quienes defiendan el matrimonio y la familia sufrirán grandes persecuciones; pero no tenga miedo, Nuestra Señora ya le ha aplastado la cabeza».

Esta premisa, que viene directamente del Cielo, es la introducción al tema que sigue.

Maestro del engaño, en la exhortación apostólica (con las iniciales en minúscula) Amoris Laetitia,  Francisco no escribió explícitamente que sería lícito dar la Comunión a los divorciados y vueltos a casar, pero lo dio a entender. Respecto a este subterfugio bergogliano, los obispos argentinos mostraron dudas y preguntaron si era lícita su interpretación respecto a los divorciados y vueltos a casar: «Amoris Laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía (cf. notas 336 y 351)». Bergoglio respondió rápidamente ese mismo día con una carta: «El texto es muy bueno y explica el capítulo VIII de Amoris Laetitia de manera excelente. No hay otra interpretación. Estoy seguro de que hará mucho bien».

Monseñor Bruno Forte es un teólogo que fue muy apreciado por Bergoglio, hasta el punto de ser nombrado secretario especial del Sínodo sobre la familia, pero un día desenmascaró a Francisco, refiriéndose a las palabras: Si hablamos explícitamente de Comunión para los divorciados que se han vuelto a casar, no sabes el desastre que estaríamos haciendo. Entonces no hablemos de ello en forma directa, asegurémonos de que las premisas estén ahí, después yo extraeré las conclusiones. El comentario de Forte: “Típico de un jesuita”, enfureció a quien se abusaba al estar sentado en la Cátedra de Pedro.

¡Pero eso no es todo! Para entender el alcance de la falsedad del argentino, relato otro episodio indicativo. A su regreso de Lesbos, un periodista preguntó: «No se ha entendido por qué escribió esa famosa nota en Amoris Laetitia sobre los problemas de los divorciados vueltos a casar, la nota 351. ¿Por qué algo tan importante en una nota pequeña? ¿Previó la oposición o querías decir que este punto no es tan importante?” Estar al servicio de Satanás también te juega malas pasadas, y después de pronunciar frases totalmente fuera de contexto, Bergoglio responde: “No recuerdo esa nota, pero seguro que si algo así está en la nota, es porque se dijo, creo, en Evangelii Gaudium. ¡Claro! Debe ser una cita del Evangelii gaudium. Pero no recuerdo el número, pero seguro”.

León XIV no pudo sino alabar la herejía de su espíritu rector, y en un solemne mensaje del 19 de marzo escribió: «El 19 de marzo de 2016, el Papa Francisco ofreció a la Iglesia universal un mensaje luminoso de esperanza respecto al amor conyugal y familiar: la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, fruto de tres años de discernimiento sinodal». Con una espectacular deshonestidad intelectual y espiritual, León comparó la AL con la Exhortación Familiaris consortio de Juan Pablo II, que en cambio prohíbe estrictamente la comunión para los divorciados y vueltos a casar: «La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez» (84). En la misma ocasión, el Prevost añadió: «He decidido convocar a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en octubre de 2026, para proceder, en mutua escucha, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a seguir para proclamar el Evangelio a las familias hoy, a la luz de Amoris Laetitia y teniendo en cuenta lo que se está haciendo en las Iglesias locales». Cabe señalar que el plural “familias de hoy” alude a cualquier tipo de convivencia. En su discurso del 7 de octubre, Prevost pronunció la palabra «familias» catorce veces.

Cuando la galardonada firma “Ciccio & Tucho” ya proyectaba Fiducia Supplicans, en el nº 297 de AL escribió: «Se trata de integrar a todos […] Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren». En sintonía con este pasaje, donde en cualquier situación en que se encuentren» se sobreentiende también las parejas homosexuales, el obispo Heiner Wilmer, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, para dar testimonio de la nobleza del matrimonio homosexual, prometió llevar a la reunión a parejas homosexuales.

El 2 de octubre se celebró una rueda de prensa para presentar la reunión programada por León del 7 al 14 de octubre, “Diez años después de Amoris Laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy“. Uno de los oradores fue el padre Giacomo Costa, quien dijo: «En los grupos de trabajo usaremos la Conversación en el Espíritu, alternando palabra, escucha y silencio… No se trata de un nuevo Documento Final que sustituya la Exhortación Apostólica, sino una restitución de lo que la Asamblea habrá reconocido mediante la escucha y el discernimiento“. Este lenguaje –ahora decididamente rancio– no auguraba nada bueno; de hecho, León XIV invitó a la reunión a invitados notables de la agenda LGBT, entre ellos Fernández, Cupich, McElroy, Tobin, Cobo, Hollerich y Tagle, excluyendo a todos los que se habían opuesto al documento herético. A la luz de estas premisas, con las que Prevost hizo explícitamente claras sus intenciones, es obvio que la Conversación en el Espíritu, rigurosamente llevada a puertas cerradas para no provocar demasiados escándalos, sólo tendría lugar entre personas que piensan de la misma manera, asegurando así el triunfo de la escucha y del discernimiento.

Es interesante saber que, mientras León había dado la orden de blindar la reunión para no filtrar nada demasiado inconveniente, el día 8, con motivo del inicio del año académico de las universidades pontificias, dijo: «Queridos amigos, estimad el estudio como servicio a la fe y a la verdad… cultivad la amistad, un don precioso, más aún cuando se vive en la búsqueda común de la verdad en Cristo… abramos la puerta, no nos cerremos… no os limitéis a sentaros juntos: encontraos, hablad, escuchad, contad vuestras experiencias en la Iglesia”. Esta es la profundidad de la coherencia de León XIV, que habla continuamente de “verdad” y de “escucha”, y luego hace todo lo contrario… pero pocos le prestan atención.

El discurso introductorio de Prevost el día 7 ya hacía presagiar la conclusión descontada del evento; la palabra “pecado” estuvo presente, y todo el discurso inaugural tuvo como referencia el ídolo de la Fragilidad, capaz de justificar Todo:

AL suscitó “historias de conversión, de frutos inesperados y de las relaciones que Dios ha tejido dentro de las familias”. Escuchando y guiados por el Espíritu Santo, afrontamos la “experiencia de la fragilidad”, marcada por “limitaciones, heridas y aparentes fracasos”. Atentos a los impulsos del Espíritu Santo… Pido al Señor que nos ayude a cosechar los frutos que Amoris Laetitia ha llevado a nuestras Iglesias locales, para que puedan nutrir toda la Iglesia.

¡No me sorprenden estas expresiones falaces, que no representan una novedad, sino el valor de decirlas sin sentir vergüenza y sin ningún temor a Dios!

Luego de León, intervino la hermana Helen Alford, presidente de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, tranquilizando a todos los participantes, al sostener que AL está en continuidad con la doctrina y la praxis anterior de la Iglesia. Durante su discurso del 8 de octubre, el cardenal Filipe Neri Ferrão, arzobispo de Goa y Daman y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales Asiáticas, afirmó que la Iglesia debe estar preparada para acoger “nuevas formas de unión y convivencia”, en lugar de insistir en un modelo de “familia ideal”; añadió también que, en lugar de insistir con normas morales inmutables, es necesario acoger los modelos relacionales modernos y hacerlos partícipes de la misión evangelizadora de la Iglesia. El profesor Vincenzo Rosito, vicepresidente del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia, elogió a AL por permitir que los divorciados y vueltos a casar reciban la Comunión; luego invitó a reflexionar sobre posibles nuevos modos de ser “familia”.

El día 9, el obispo auxiliar de Bombay, Stephen Fernandes, invitó a ver qué hay de bueno en las parejas convivientes y los signos de la gracia. En nombre de la palabra mágica acompañamiento, el obispo citó en favor suyo a Familiaris Consortio, olvidando que Juan Pablo II publicó la Exhortación en 1981, cuando los párrocos aún no estaban contaminados e intoxicados por AL y por la ideología LGBT imperante en la falsa Iglesia fundada por Jorge Mario Bergoglio. La pregunta que surge espontáneamente incluso para un cristiano de cultura media es esta: ¿los párrocos de “hoy” son capaces de acompañar a los convivientes en conformidad con el Evangelio de Jesucristo? Ese mismo día, la sala de prensa del Vaticano anunció la jubilación del Decano del Colegio de Cardenales, Giovanni Battista Re, quien fue reemplazado por un fanático de AL del calibre de Luis Antonio G. Tagle.

En el Angelus, León dio la noticia que TG5 llamó “shock“, y que es su inminente hospitalización en el Hospital Gemelli por un bulto en el pulmón. ¿Cuándo se decidió una operación quirúrgica mínimamente invasiva, que no requería urgencia, para un Papa en el lapso de unos días y durante una importante reunión eclesial? Recuerdo las palabras de Prevost el día 7: “Quise convocar esta reunión diez años después de la publicación de Amoris Laetitia, y os agradezco que hayáis reorganizado vuestros compromisos para que podamos pasar estos días juntos”. Tras verificar su preocupación por el acontecimiento en Roma, que terminaría el día 14 con la Misa presidida por él, esta prisa por actuar, más allá de los rumores de los medios de comunicación, no sólo genera serias sospechas, sino que se asemeja más bien a un alejamiento forzado. Prevost se refugió en la madrugada del día 13; ¿qué le habría impedido posponer su hospitalización un día? Con el temor fundado de que el tan aclamado documento luminoso pudiera proyectar sus sombras oscuras también sobre la Iglesia sinodal, León ordenó no publicar el Informe de Síntesis si no después de haberlo examinado él mismo.

Para cubrir la “fuga” de León, alguien ordenó a Rai y a Mediaset que dieran suficiente protagonismo a esta intervención quirúrgica, amplificándola al máximo con entrevistas con varios médicos sobre las posibles implicaciones futuras, proponiendo la hipótesis de cancelar el viaje planeado a Sudamérica.

En este punto, ¿qué se podía esperar de la reunión informativa del día 12? Un festival de conceptos estereotipados para no decir nada. La estimulante pregunta que se hizo el padre Costa es esta: “Después de diez años de Amoris Laetitia, la pregunta es, efectivamente, cuánto se ha convertido en vida ordinaria en nuestras comunidades y no en algo relegado (?) a un sector. Releer estos años nos permite reconocer estos frutos, estos esfuerzos; algunas intuiciones se confirman, otras aún esperan convertirse en práctica ordinaria y compartida”. Naturalmente, la ausencia de León impuso un cambio de actitud y lenguaje, que Costa reveló con estas palabras: “implica (el refugio) de cambios también en la forma de concebir el desarrollo de nuestro encuentro”, y añadió: “El Santo Padre tenía el deseo de escuchar y luego decir su palabra sobre lo que escuchó”.

La noche del día 13, el boletín vaticano informó: «El examen histológico extemporáneo el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, sospechado por los exámenes preoperatorios», pero este resultado no modifica mi análisis. En la Misa de clausura de hoy (14), el cardenal Tagle leyó la homilía de León XIV, un texto aséptico, indoloro y cobarde, todo centrado en la caridad vivida en la familia, sin afrontar en absoluto el alboroto suscitado por el documento herético: “Esta es la caridad que Amoris Laetitia nos invita a poner en la base de nuestras familias… Así la caridad doméstica, concreta, no exenta de momentos de fatiga, errores y caídas. Para confirmar la bendición sobre AL, se celebró el “Santo Padre Francisco” desde el principio hasta el final de la homilía, una verdadera concentración de aire caliente.

La estrategia improvisada por León no sólo desplazó al escritor, sino también a todos los que se ocupan de la sede impedida. En la situación que se ha creado, permanece una fuerte duda: ¿es León quien ha elegido «defenderse» de Amoris Laetitia, o ha sido forzado por alguna circunstancia que desconocemos? La segunda hipótesis me parece la más creíble. En cualquier caso, sea cual sea el resultado de la hospitalización urgente en el Gemelli, esta cumbre ha sancionado la canonización de la AL; ¿y ahora qué ocurrirá? Sucederá que los distintos Müller, Viganò, Strickland, Schneider, Mutsaerts y afiliados seguirán lamentándose, planteándose preguntas inquietantes y vanas, pero sin tener el valor de gritar al mundo que León XIV no es el Papa, sino la prolongación natural del antipapa Francisco. A pesar de estos graves fracasos de la jerarquía católica, no descartaría un cisma inminente, que sin embargo sólo puede generar más confusión, sin resolver nada. Debemos estar seguros de esto: el TOPODEROSO resolverá todo después de la «Gran Purificación» que ya está en marcha, aunque todavía estamos en el aperitivo.

Estamos viviendo la realización de la profecía de Lucía. La Iglesia sinodal, apóstata y sacrílega, ha profanado el sacramento del matrimonio, ha legitimado el pecado de adulterio y, al bendecir los matrimonios homosexuales, ha elevado a virtud el pecado de sodomía. De la misma manera que su predecesor, entre los diversos crímenes por los que tendrá que rendir cuentas ante el tribunal de Dios Roberto Francisco Prevost, también estará el de crímenes contra el sexto Mandamiento.

 

Antonio Romano

 

Publicado por Marco Tosatti en italiano el 16 de octubre de 2026, en https://marcotosatti.com/2026/10/16/la-profanazione-del-sesto-comandamento-convegno-vaticano-su-amoris-laetitia-antonio-romano/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

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