Marco Tosatti
Estimados StilumCuriales, Catholicus, a quien agradecemos de todo corazón, ofrece a vuestra atención estas reflexiones sobre la temporada que estamos viviendo en la Iglesia y las perspectivas posibles. Disfruten la lectura y la difusión.
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El futuro de la Iglesia Católica: la Tradición, su pasado
El futuro de la Iglesia Católica está en su Tradición bimilenaria, preconciliar, en su doctrina, liturgia, evangelización pastoral, a pesar del ecumenismo suicida de Calabria y del diálogo estéril e infructuoso, simples biombos, hojas de parra para ocultar la diabólica voluntad de los modernistas, destinada a destruir la Iglesia de Cristo, derribando sus cimientos, instrumentos y objetivos.
A pesar de que los nombramientos realizados por el papa León están todos bajo la bandera del modernismo anticatólico más impertinente y descarado (LGBT, feministas, abortistas, masones, etc.), no cabe duda de que el futuro de la Iglesia fundada hace dos milenios por NSJ estará inspirado en su Tradición bimilenaria, en su glorioso pasado como evangelizador de todo el mundo (euntes docete, Ecclesia magistra vitae…). De hecho, incluso en la actual expansión de la herejía y de la apostasía sinodal-conciliar, ya se están observando los primeros signos premonitorios indudables: el creciente número de las conversiones adultas en Francia, los jóvenes y las familias jóvenes que eligen cada vez más la Misa Vetus Ordo en América.
Al otro lado de la barricada, sin embargo, en los ritos sinodales-conciliares vemos principalmente a personas ancianas, obstinadas y tercas, ahora incapaces de distinguir la Verdad de la mentira, la belleza de la fealdad vengativa (los modernos edificios sagrados), la verdadera bondad del buenismo cargado de resentimiento (el odio mal disimulado hacia el mundo tradicionalista), personas inmersas en una actitud catatónica, visceralmente hostiles hacia la Tradición, un número de personas en constante disminución, aunque solo sea por causas naturales y fisiológicas, por lo tanto destinadas a desaparecer sin recambio generacional. Los asistentes asiduos a las reuniones sinodales son todos muy ancianos, con el cerebro lavado por las innumerables ventanas de Overton a las que han sido sometidos por la jerarquía en estos sesenta años, cocinadas a la perfección como la famosa rana hervida por una miríada de falsedades, mentiras, manipulaciones de todo tipo y grado.
El escenario que los rebeldes modernistas previeron para los amantes de la Tradición (tanto que les concedieron una especie de reserva india dentro de la Iglesia conciliar, esperando su extinción) parece estar a punto de ocurrir en su mismo campo. Pero creemos que ellos, los modernistas, no se preocupan por el descenso en la asistencia a la iglesia, en los seminarios, en las órdenes religiosas, etc., porque su verdadero propósito es realizar la otra cara de la moneda del Nuevo Orden Mundial, la Religión Mundial única, para completar la dictadura satánica destinada a gobernar todo el planeta en pocos años (la famosa Agenda 2030); ¿por qué si no, si el jefe de una gran empresa (como es también la Iglesia militante, en su componente clerical) viera colapsar el índice de ventas, permanecería impasible, sin cambiar de estrategia ni de marketing, aunque estuviera a un paso de llevar los libros contables a los tribunales para la declaración de bancarrota? ¿Por qué iba a comportarse así, si su verdadero propósito no era hacer fracasar su empresa, para transformarla en otra cosa, un objetivo no confesado e inconfesable?
Dejando la metáfora a un lado, esto es precisamente lo que los Papas han hecho, y siguen haciendo, desde Roncalli en adelante, con una aceleración imprevista. Impresa en este “motus in fine velocior” primero por Bergoglio y ahora por Prevost. A ellos no les interesa en absoluto el fracaso de la Santa Iglesia Romana, porque es precisamente lo que quieren, o lo que se les ha encargado.
Mientras tanto, el Papa, los cardenales, obispos, ajenos a estas señales, a las peticiones que provienen de la base (a las que se intentan proveer a una pequeña parte de los consagrados, ante todo a la benemérita SSPX), continúan con su loca carrera hacia la completa demolición de la Iglesia católica (“debemos avanzar”, dijo el papa León en el ultimátum dirigido a la Fraternidad antes de las consagraciones episcopales del 1 de julio de 2026), sin saber que se están acercando cada vez más al abismo que acabará engullirlos a todos, arrastrando consigo a una multitud de fieles, ingenuos y confiados en aquellos en quienes confían ya no merecen a ninguno. Estos últimos desafortunados hermanos nuestros se basan únicamente en la autoridad de la jerarquía, usurpada o vendida al Enemigo, y ejercida para el extremo opuesto al que fue instituido por Cristo mismo; la jugada maestra de Satanás, tal y como monseñor Léfèbvre definió esta estrategia. ¿Papolatría, legalismo suicida? No sabríamos cómo definir esta actitud del rebaño a merced de los lobos disfrazados de pastores, pero es cierto que se trata de una elección suicida, espiritualmente hablando (y no sólo, porque hemos visto al papa Francisco insistir en golpear a los fieles con la frase “¡no hagas una rabieta, vacuna a todos, es un acto de amor”!)
En este sentido, el arzobispo Lefebvre se expresó así en una conferencia celebrada en Écône en 1978: “La Iglesia Católica está ocupada e infiltrada por masones, por esta contra-Iglesia que conocemos bien, que los Papas conocen perfectamente y han condenado a lo largo de los siglos, desde hace casi cuatro siglos. La Iglesia nunca deja de condenar esta contra-Iglesia, nacida sobre todo del protestantismo, desarrollada con el protestantismo, y que está en el origen de todos los errores modernos: liberalismo, socialismo, comunismo, modernismo, sionismo. ¡Moriremos de ello! Todo este programa ha sido desarrollado en las logias masónicas, ahora nos damos cuenta de que hay simplemente una logia masónica en el Vaticano. ¡Cuando estás delante de un cardenal estás frente a un masón! ¡Obediencia a la Iglesia, sí! ¿Obediencia a la masonería? ¡No!”.
Los nombramientos realizados por el papa León, sus documentos, sus sorprendentes ritos, como la bendición del bloque de hielo, confirman plena e inequívocamente estas palabras del Fundador de la FSSPX. De una manera más formal y complaciente que su predecesor, el papa Prevost lleva a cabo el mismo programa sinodal-conciliar, intentando dorar la píldora, como suele decirse (permítanme recordarles la hermosa cancioncita de Julie Andrews en la película Mary Poppins, que decía “sólo un poco de azúcar y la píldora baja, la píldora baja”).
Nuestra Madre Celestial es la última ayuda que el Cielo nos envía, dijo Jesús en una locución a la hermana Lucía de Fátima, después de eso no habrá más, los que se niegan a escucharla perecerán… ¿y ellos, el clero modernista, la jerarquía, lo han hecho? ¿La han escuchado? Absolutamente no, ni mucho menos, primero mantuvieron en secreto el Tercer Secreto de Fátima, luego lo falsificaron, haciendo creer que se refería al atentado al papa Wojtyla y no a la traición de las jerarquías católicas (un mal Concilio, una mala Misa), luego rechazaron el pedido de proclamar el 5º dogma mariano (dificultaría el diálogo con los protestantes, esta fue la respuesta del papa Benedicto XVI a los 5 cardenales que habían promovido esta petición), finalmente lo denigraron y ofendieron, siempre para complacer a los protestantes (cf. Mater Populi Fedeli, y Bergoglio, que llamaba “tontitos” a los devotos de María SS.ma Corredentora).
Pero que las jerarquías modernistas no se engañen demasiado, que no se dejen abrumar por el delirio de omnipotencia, ya que “el Señor tenía otros planes”, como nos advierte la Beata Anna Katarina Emmerich en sus visiones de la extraña Iglesia de dos Papas, donde todos eran invitados y bienvenidos, excepto los verdaderos católicos (Monseñor Léfèbvre, monseñor Viganò, la FSSPX, etc.).
Por tanto, sería mejor que estos traidores y apóstatas se arrodillaran frente a Nuestra Señora, Corredentora, Mediadora de todas las gracias y Abogada nuestra, en lugar de desafiarla, denigrándola y ofendiéndola como hicieron recientemente con la emisión del documento blasfemo Mater Populi Fedeli. Que Dios les ilumine y convierta, antes de que sea demasiado tarde para ellos y para las almas que arrastran allí abajo, donde hay llanto y rechinar de dientes.
Publicado en italiano por Marco Tosatti el 26 de setiembre de 2026, en https://marcotosatti.com/2026/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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