Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención este artículo del padre Curzio Nitoglia, a quien agradecemos de todo corazón. Disfruten la lectura y difundan.
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por Don Curzio Nitoglia
Judaísmo, Cristianismo e Islam
Son muy interesantes las consideraciones que hace Jacob NEUSNER sobre el Islam.
Él escribe: “¿Cómo sabemos que [a pesar del aparente triunfo del Cristianismo, con los emperadores romano-cristianos, empezando por Constantino y Teodosio, ed.] venció el judaísmo de los sabios o rabinos? Porque cuando, a su vez, el Islam venció [siglos VII-VIII, ed.], el Cristianismo se retiró de Medio Oriente y del norte de África. Sin duda el Cristianismo resistió, pero no como la religión mayoritaria de Medio Oriente y del norte de África romanos […]. El carácter islámico del Cercano Oriente, de Medio Oriente y del norte de África nos cuenta la historia de lo que ocurrió realmente: una derrota para el Cristianismo […]. La Cruz reinaría solamente donde estuvieran presentes el Islam y su poder militar” (1).
MICHAEL BRENNER, profesor de Historia y Cultura Judía en la Universidad de Múnich, en su libro titulado Breve storia degli ebrei (Roma, Donzelli, 2009) escribe: “Fue el viaje de un no judío [Mahoma, ed.] lo que inició la mayor transformación de la sociedad judía luego de la destrucción del Segundo Templo. Cuando Mahoma se trasladó de La Meca a Yathrib (Medina) en el año 622, comenzó la marcha triunfal del Islam. Entre los siglos VII y XIII casi el 90% de los judíos vivía en territorios islámicos […]. Inicialmente dispersos en varios Estados y reinos, ahora se encontraron unidos bajo el dominio musulmán […]. La autoridad casi universal que […] el Talmud y los rabinos llegaron a asumir dependieron también de esas condiciones políticas, las cuales hicieron posible una “estandarización” del Judaísmo. Algunas de las familias de Medina que acogieron a Mahoma pertenecían a las tribus judías asentadas en la península arábiga […]. Algunos elementos de la tradición judía, así como los de las tradiciones [heréticas y gnósticas, ed.] de los cristianos que vivían en la región, habían entrado a formar parte de la cultura de la zona. No es de extrañar, por tanto, que Mahoma […] conociera no sólo los relatos bíblicos, sino también las interpretaciones judías y cristianas de la Biblia” (2).
Brenner explica después de la siguiente manera el motivo de la ruptura entre el Islam, el Judaísmo y el Gnosticismo cristiano herético oriental: “Sin embargo, [Muhammad, ed.], esperaba que los judíos aceptaran su nueva religión. Pero la negativa de la mayoría […] llevó a un conflicto militar” (3).
Sin embargo, los contrastes teológicos entre el Islam y el Judaísmo fueron menos fuertes que los que había entre el Cristianismo romano y el Judaísmo, puesto que como “el Corán no había suplantado el Antiguo Testamento [como sí lo había suplantado el Evangelio, ed.], los musulmanes no se consideraban a sí mismos los ‘nuevos’ judíos verdaderos, en quienes ‘no hay malicia’ [ni el ‘verus Israel’, el Israel espiritual, ed.] y estaba ausente [en el Islam, ed.] la acusación crucial de “deicidio” […]. No sorprende que muchos judíos aclamaran como libertadores a los conquistadores musulmanes de los territorios del Imperio Romano ex cristianos” (4).
En síntesis: aunque existe un conflicto teológico radical entre el Cristianismo y el Judaísmo, no ocurre lo mismo entre el Judaísmo y el Islam, puesto que el conflicto fue bélico, no teológico, y fue fruto del orgullo nacionalista árabe de Mahoma, herido por el rechazo judío a su doctrina muy similar a la suya, pero “de segunda mano”.
En consecuencia, el actual “conflicto de civilizaciones”, que buscan Estados Unidos y el Estado de Israel es un enfrentamiento geopolítico/militar con el “mundo árabe”, en tanto todavía no está “liberalizado” ni “iluminado” por la modernidad occidental, y en absoluto es un distanciamiento teológico del Islamismo, que en sí mismo es visto con simpatía (véase ISIS, apoyado por Estados Unidos, gran parte de Occidente e Israel, que se han puesto en contra de al-Assad y a favor de Daesh), como barrera para el Cristianismo tradicional y no judaizante.
NOTAS:
1 – J. NEUSNER, Ebrei e cristiani. Il mito di una tradizione comune, tr. it., Cinisello Balsamo, San Paolo, 2009, pp. 118-119.
2 – M. BRENNER, Breve storia degli ebrei, Roma, Donzelli, 2009, p. 59.
3 – Ibidem., op. cit., p. 60.
4 – Ibidem., op. cit., pp. 60-61.
Publicado por Marco Tosatti en italiano el 29 de julio de 2026, en https://marcotosatti.com/2026/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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