Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, les ofrecemos este artículo del arzobispo Carlo Maria Viganò, a quien agradecemos su cortesía. Disfruten la lectura y la difusión.
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Monseñor Viganò: “el cisma, la herejía y la negación de la Encarnación son elementos distintivos del Anticristo”
Reseña del ensayo de Investigatore Biblico y Saverio Gaeta, “La Biblia como Dios manda. ¿Las Sagradas Escrituras traducidas o traicionadas?”, en Piemme Editore
Ante la crisis que desde hace décadas afecta a la Iglesia Católica, acepto con profunda gratitud la invitación para escribir una reseña del ensayo La Bibbia come Dio comanda. Le Sacre Scritture tradotte o tradite? [La Biblia como Dios manda. ¿Las Sagradas Escrituras traducidas o traicionadas?]. Una pregunta que no es una mera provocación académica, sino un grito de alarma contra el sutil ataque que amenaza la integridad de la Palabra de Dios, confiada a la Iglesia para la salvación de las almas.
El autor, Investigatore Biblico, en colaboración con Saverio Gaeta, ha emprendido una investigación rigurosa y valiente, desenmascarando las distorsiones introducidas en las traducciones oficiales de la Sagrada Escritura aprobadas por la Conferencia Episcopal Italiana, en particular las de 1974 y 2008. Estas versiones, influenciadas por un concepto distorsionado de ecumenismo y por una teología de matriz protestante que silencia o adultera la Verdad católica, constituyen la prueba de un plan deliberado para oscurecer la divinidad de Cristo, disminuir el pecado original, despersonalizar al demonio y reducir el rol salvador de la Santísima Virgen María.
Como he denunciado en muchas intervenciones, este es el fruto envenenado del Concilio Vaticano II, que hizo suyo el espíritu del mundo, permitiendo que el humo de Satanás penetrara en el Templo de Dios.
Esta es, al examinarlo más de cerca, la esencia misma del modernismo, la herejía que aplica a la exégesis bíblica el método histórico-crítico hijo de la Ilustración y del Racionalismo moderno.
Tal enfoque contradice al Magisterio Católico en varios aspectos fundamentales.
Primero, niega la Revelación divina transmitida a través de la Sagrada Escritura y la Tradición, sustituyéndola por una fe que deriva de una experiencia subjetiva interna, que socava la autoridad objetiva del Magisterio eclesiástico. Segundo, trata los dogmas como interpretaciones humanas que cambian con el tiempo, en lugar de como verdades inmutables descendientes de Dios, contrarrestando la enseñanza de la Iglesia sobre la inspiración divina y la inerrancia de la Biblia.
En primer lugar, niega la Revelación divina transmitida a través de la Sagrada Escritura y la Tradición, sustituyéndola por una fe que deriva de una experiencia subjetiva interna, que socava la autoridad objetiva del Magisterio eclesiástico. En segundo lugar, trata los dogmas como interpretaciones humanas que cambian con el tiempo, en lugar de como verdades inmutables descendientes de Dios, contrarrestando la enseñanza de la Iglesia sobre la inspiración divina y sobre la inerrancia de la Biblia.
Finalmente, incorpora elementos del agnosticismo, relativismo e inmanentismo, que reducen lo sobrenatural a fenómenos históricos o psicológicos, configurándose como una “síntesis de todas las herejías” según la condena expresada por San Pío X en la encíclica Pascendi Dominici Gregis (1907) y en el decreto Lamentabili (1907). Es significativo señalar que Vladimir Soloviev, en su Relato del Anticristo, presenta al hombre de la perdición como un exegeta experto, un erudito que utiliza la interpretación de las Sagradas Escrituras de manera deliberadamente ambivalente para promover sus ideas engañosas. En esto, los neomodernistas de la Iglesia sinodal no han inventado nada nuevo.
No olvidemos que los elementos distintivos del Anticristo son el cisma, la herejía y la negación de la Encarnación y, con esto último, la negación de la Santa Iglesia Católica Romana Apostólica, el Cuerpo Místico de Jesucristo. Al negar al Verbo Encarnado, también niega la obra redentora del divino Mesías y Su suprema y universal Realeza, en un intento infernal de usurparle ese señorío que Nuestro Señor restaurará al final de los tiempos con su triunfo total sobre Satanás.
Al obrar de este modo, el enemigo de la humanidad busca legitimar el reino tiránico que establecerá en la tierra presentándose como un falso mesías y con la pretensión de ser adorado en lugar de Dios. Y este es el propósito principal de la Masonería, de esa sinagoga de Satanás (Ap 2, 9 y 3, 9) que ahora reivindica públicamente que es la principal promotora de la llegada del Anticristo: según el mesianismo sionista, la construcción del Tercer Templo en Jerusalén será un triste presagio.
No podemos ignorar que las manipulaciones de los textos bíblicos por parte de la Conferencia Episcopal Italiana no son accidentales. Forman parte de un diseño más amplio, orquestado por esa Iglesia profunda que, en alianza con los poderes seculares del Estado profundo y, más en general, con el pensamiento relativista, busca transformar la Fe en un vaporoso humanismo, privado de su fuerza sobrenatural y sobre todo centrado en el hombre que se hace dios en oposición al Dios encarnado.
Las traducciones modernas, con su lenguaje horizontal e “inclusivo”, manipulan el texto sagrado para adaptarse a la sensibilidad contemporánea, eliminando versículos incómodos y alterando significados teológicos fundamentales. Es una traición que recuerda a la antigua serpiente, que distorsiona la Palabra para llevar al hombre a la ruina. Manipular el texto sagrado significa manipular a su Autor divino, considerando la Palabra de Dios meramente humana; expulsándole de la obra de la Revelación, de hecho, convirtiéndolo en forma blasfema a Él, la Palabra eterna del Padre, autor de la mentira, cuando precisamente Satanás es el asesino y mentiroso desde el principio (Jn 8, 44), el implacable odiador de la Verdad, la cual es atributo coesencial de Dios.
Esta obra, basada en pruebas textuales y comparaciones con los textos originales en hebreo y griego, así como con las versiones tradicionales como la Vulgata de San Jerónimo, ofrece a los fieles una herramienta esencial para distinguir la verdad de su falsificación. Denuncia no solo las influencias protestantes posteriores a la Reforma, sino también las consecuencias del motu proprio Magnum principium de Bergoglio, que redujo el control de la Autoridad religiosa sobre las traducciones, favoreciendo interpretaciones sujetas a derivas culturales y pastorales. En una época en que la neolengua orwelliana pretende hacer imposible la afirmación de la Verdad misma, este libro exige una fidelidad absoluta a la Tradición Apostólica de la Iglesia Católica, la única guardiana de la Revelación.
No es casualidad que la Iglesia conciliar-sinodal se distinga de la verdadera Iglesia de Cristo por su deliberado deseo de evitar la claridad propia del léxico teológico y del idioma latino: es en lo equívoco, en lo plausible y en lo aparente donde se juega el juego amañado por el enemigo. Y casi lo oímos decir, parafraseando las palabras de Nuestro Señor: que tu hablar sea “casi, quizás, sobre, de cierta manera”, porque la claridad del lenguaje viene de Dios.
Exhorto a obispos, sacerdotes y laicos a meditar sobre estas páginas con espíritu sobrenatural y vigilante. Solo volviendo a la pureza de las Escrituras, libre de contaminaciones modernistas, podremos resistir la apostasía desenfrenada y preparar el triunfo del Inmaculado Corazón de María, como se prometió en Fátima. Que el Señor ilumine a quienes, como el Autor, tengan el valor de defender la Verdad inmutable contra los poderes de las tinieblas.
+ Carlo Maria Viganò
Arzobispo
10 de marzo de 2026
Santos Cuarenta Mártires
Feria III Semana III Cuaresma
Publicado por Marco Tosatti en italiano el 16 de marzo de 2026, en https://marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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(21) Marco Tosatti (@MarcoTosatti) / X
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