Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, en los últimos días recibí este correo electrónico de un fiel lector de nuestro sitio, que también es un atento analista de los acontecimientos de la Iglesia católica en China. Me escribió:
Es evidente que no me fue posible leer el texto del acuerdo sino-vaticano sobre el nombramiento de obispos chinos, pero quise reconstruir los principales contenidos con el método científico, el de Newton, quien descubrió las leyes naturales a partir de los fenómenos. Al conocer bien los lenguajes utilizados por Pekín y Roma, sobre la base de los hechos que surgieron después de la firma del acuerdo, los contenidos serán fácilmente descifrables.
Con esta premisa, si le interesa, podría enviarle los contenidos que considero reales.
Le respondí afirmativamente; y ofrezco a vuestra atención el mensaje que Jacopo Piemontese –como él mismo firma– me envió:
ya que no he tenido ninguna oportunidad de leer el texto del acuerdo sino-vaticano, he querido reconstruir sus principales contenidos con un método científico, el que parte de las observaciones de los hechos que surgieron después de la firma del citado documento.
1) con el acuerdo, Beijing y el Vaticano reconocen explícita y mutuamente la legitimidad de las dos autoridades institucionales.
2) Beijing respeta la libertad de creencia religiosa y reconoce que el Pontífice es el líder espiritual de la Iglesia Católica; mientras que el Vaticano reconoce que Beijing es la autoridad legítima de la única China.
3) Beijing y el Vaticano respetan la soberanía del otro, evitando la injerencia en los asuntos internos del otro lado.
4) Los candidatos episcopales serán propuestos y elegidos “democráticamente” entre representantes del laicado y de los sacerdotes, luego presentados a la Conferencia Episcopal China y a la Asociación Patriótica Católica China. Tan pronto como sean aprobados por las autoridades civiles, serán presentados -por vía diplomática- al Vaticano para su aprobación papal.
5) Mientras tanto, el Vaticano ya no nombrará obispos de manera “unilateral”.
6) Las administraciones de las iglesias locales serán colegiadas, de conformidad con la normativa vigente.
7) El Vaticano reconocerá a todos los obispos que fueron elegidos “democráticamente” y “consagrados “anteriormente, incluso sin un mandato del Vaticano, por razones “históricas”.
8) Pekín evaluará -en un espíritu de democracia y colaboración de acuerdo con la normativa vigente- la posibilidad de conceder la dignidad episcopal a los obispos nombrados unilateralmente por el Vaticano en los últimos años.
¡Obviamente, todas las facultades de toma de decisiones pertenecen a Beijing, ¡pero el Vaticano solo tendrá la posibilidad de recibir las comunicaciones de los nombres de los candidatos episcopales ya decididos “democráticamente” por las autoridades civiles de la China atea y comunista!
¡En el interior de China, el partido gobernante antirreligioso permaneció muy contento con quien dirigía el Vaticano, que de hecho renunció a la protección de la libertad religiosa, mientras aprobó las iglesias patrióticas chinas que reclaman independencia y autonomía de la Iglesia universal, que, sin embargo, dependen de las autoridades hostiles al Señor y se someten a él!
Quedará claro que el Vaticano no podrá rechazar a los candidatos deseados por el Partido Comunista Chino en nombre de la democracia; de lo contrario, el Vaticano estará bajo fuertes acusaciones de que la monarquía no respeta la democracia y que el Pontífice se opone a la voluntad del pueblo.
Estos supuestos contenidos coinciden perfectamente con todos los hechos observados.
Publicado originalmente en italiano por Marco Tosatti el 29 de julio de 2025, en https://marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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