Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, Agustín Nobile, a quien agradecemos de todo corazón, ofrece a vuestra atención estas reflexiones sobre el mesianismo. Disfruten la lectura y difundan.
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Mesianismo
He leído algunos libros y varios artículos sobre el tema escritos por académicos judíos y no judíos y, como suele ocurrir en la investigación histórica —salvo en los textos escolares aprobados hasta el extremo— he encontrado bastantes discrepancias. El tema es tan vasto y contradictorio que la idea de dedicarle un artículo para estimular a los lectores a una investigación personal me convenció varias veces de desistir. Sin embargo, dado que se habla cada vez más del mesianismo israelí, es imprescindible un breve resumen, intentando ser lo más claro posible.
El mesianismo judío tradicional se centra en la expectativa de un rey mortal y humano descendiente de la línea davídica que reinará durante la era mesiánica. Las creencias tradicionales afirman que esta era se caracterizará por el fin global de las guerras, del hambre y del odio, junto con la reconstrucción del Tercer Templo y la reunión del pueblo judío en la Tierra de Israel.
Para el sionismo mesiánico radical el Estado moderno de Israel representa el prólogo de la redención divina y la era mesiánica. Esta ideología, utilizada por el movimiento de colonos en Cisjordania, sostiene que la reunión de los exiliados judíos y el mantenimiento de la Tierra bíblica de Israel son imperativos divinos necesarios para acelerar la llegada del Mesías. Esta es la ideología de los israelíes y de los evangélicos estadounidenses cercanos a Netanyahu.
El judaísmo mesiánico, a diferencia de la ideología política, es un movimiento religioso compuesto por personas que se identifican culturalmente como judíos, pero creen que Jesús (Yeshua) es el Mesías judío profetizado. Esta comunidad constituye una pequeña minoría en Israel y frecuentemente enfrenta cierta marginación social, dificultades legales respecto a los derechos migratorios (Ley del Retorno) y la oposición por parte del rabinato ortodoxo, que los considera como convertidos al cristianismo. Adviértase la contradicción: mientras que el judaísmo mesiánico en Israel está marginado, los evangélicos estadounidenses, que comparten la misma teoría y subvencionan al gobierno de Netanyahu, son ampliamente aceptados.
Para los eruditos judíos, la palabra מָשִׁיחַ “mashach” (mesías) no significa salvador. El מָשִׁיחַ será un gran líder político descendiente del rey David. El מָשִׁיחַ suele ser llamado hijo de David. Será un experto en la ley judía y observante de sus mandamientos, un líder carismático que inspirará a muchos a seguir su ejemplo. Será un gran líder militar, que ganará batallas por Israel, un gran juez que toma decisiones justas. Pero sobre todo, será un ser humano, no un dios, un semidiós u otro ser sobrenatural. Si esa persona muere antes de completar la misión del מָשִׁיחַ, entonces esa persona no es el מָשִׁיחַ.
Antes del tiempo del מָשִׁיחַ habrá guerra y sufrimiento. El מָשִׁיחַ llevará a la redención política y espiritual del pueblo judío al traer a los judíos de vuelta a Israel y restaurar Jerusalén. Establecerá un gobierno y será el centro de todo el gobierno mundial, tanto para los judíos como para los gentiles. Reconstruirá el Templo y restablecerá su culto. Restaurará el sistema judicial religioso de Israel y establecerá la ley judía como la ley del país.
Olam Ha-Ba העולם הבא (El mundo que está por venir): la era mesiánica
El mundo posterior a la venida del mesías es a menudo referido en la literatura judía como Olam Ha-Ba העולם הבא. Este término puede causar cierta confusión, porque se usa también para referirse a una vida espiritual después de la muerte. Todo el pueblo judío regresará de su exilio a su hogar en Israel.
En Olam Ha-Ba העולם הבא, el mundo entero reconocerá al Dios judío como el único Dios verdadero, y a la religión judía como la única religión verdadera.
Los judíos no creen que Jesús fuera el מָשִׁיחַ “mashach”. Según ellos, no cumplió la misión del “mashach” tal como se describe en los pasajes bíblicos, y no logró nada de lo descrito en las Escrituras.
Algunos falsos mesías
Shabtai Tzvi (Esmirna 1626 – Ulcinj 1676) fue un falso mesías que consiguió un gran número de seguidores, difundiendo su movimiento en Londres, Hamburgo, Venecia, Ámsterdam y muchas otras ciudades europeas y del norte de África. Shabtai predicaba el antinomianismo —término acuñado por Martín Lutero— una doctrina teológica y ética que sostiene la absoluta inutilidad de la observancia de las leyes morales o religiosas para obtener la salvación. Más o menos el mismo guión que los Cátaros, un movimiento herético pseudo cristiano de la Edad Media europea entre los siglos XII y XIV. Es la teoría del “pecado sagrado”: pecar acerca a uno a Dios.
Quienes se convirtieron a la teoría del “pecado sagrado” creían que la Torá solo podía cumplirse mediante actos amorales. Amenazado con la excomunión por los rabinos de Jerusalén, donde se había ido, Shabtai regresó a Esmirna en el otoño de 1665, donde fue aclamado por grupos mesiánicos. A principios de 1666, Shabtai, de camino a Constantinopla, el sultán no se demoró: tuvo que elegir entre convertirse al Islam o su cabeza. El “mesías” optó por el Islam. Todos, excepto sus discípulos más fieles, lo abandonaron. Shabtai acabó cayendo en desgracia y fue desterrado, muriendo en Albania, en ese entonces parte del Imperio Otomano.
Después de la muerte de Shabtai Tzvi en 1676, la secta continuó prosperando. Las tendencias nihilistas del Sabateísmo alcanzaron su punto álgido en el siglo XVIII con el falso mesías Jacob Frank (1726-91), quien afirmaba ser la reencarnación de Shabtai Tzvi y cuyos seguidores buscaban redención mediante orgías durante fiestas místicas.
Jacob Frank (Ucrania 1726 – Alemania 1791)
A continuación, reproduzco algunos extractos de una entrevista de octubre de 2022 con el rabino Jay Michaelson, autor de la investigación ”The Heresy of Jacob Frank: From Jewish Messianism to Esoteric Myth” [La herejía de Jacob Frank: Del mesianismo judío al mito esotérico].
“Jacob Frank fue, en su época, un hereje notorio, apóstata y sinvergüenza. Entre los judíos europeos de la época puede haber sido el judío más odiado del mundo. En 1759 lideró la mayor conversión masiva en la historia judía y su secta fue cómplice de campañas antisemitas que culminaron con la quema del Talmud. Pero su secta se extinguió y hoy nadie ha vuelto a oír hablar de él.
[…] Sus críticas a la religión fueron sorprendentemente modernas: las promesas de la religión son mentiras, los malvados prosperan mientras los justos sufren, y en la medida en que podemos saber algo sobre Dios, Dios quiere que vivamos nuestras vidas en forma rica, audaz y erótica. […]”.
Sus escritos no se parecían a nada que hubiera visto antes, salvo quizás en el Marqués de Sade.
[…] El movimiento sabateo fue el segundo mayor cisma mesiánico en la historia judía (el cristianismo fue el primero). […] Frank no solo no era un simple seguidor de Shabtai Tzvi, sino que también ridiculizaba los fundamentos del sabateísmo, especialmente su énfasis en la fe en lo invisible. Para Frank, sólo lo que era visible y material tenía valor. Las promesas de un mundo invisible por venir, después de la muerte o en un periodo mesiánico, eran absurdos. Los secretos cabalísticos eran solamente ficción.
Sin embargo, al mismo tiempo, Frank enseñaba también doctrinas absurdas sobre seres mágicos “reales” y físicos: un mundo paralelo entero, con superhumanos inmortales; demonios, elfos y magos en nuestro mundo, justo en medio de nosotros; y una impactante teología gnóstica, según la cual el mundo está supervisado por tres semidioses poderosos y malvados – no por Dios. […] El texto “Las palabras del Señor” es tan extraño, tan complejo, que me resulta una fuente inagotable de fascinación. (?)
[…] La crítica de Frank a la represión religiosa basada en la teodicea y en el humanismo parecía anticipar (y quizás influir, aunque esto es controvertido) en la de los movimientos de la Haskalá השכלה (Ilustración) y la Reforma. Su insistencia en que se podía tener una vida “espiritual” poderosa —en realidad una transformación del impulso mesiánico— más allá de los límites de la religión parecía anticipar la espiritualidad judía contemporánea y el fenómeno “espiritual pero no religioso” que está en auge hoy en día.
La secta de Frank se hizo famosa por primera vez en 1756, cuando supuestamente se les encontró realizando un ritual sexual en el que un grupo de hombres y mujeres bailaban alrededor de una adolescente semi desnuda, la encarnación de la Shekiná שכינה [vivienda o asentamiento – ndt], y besaban sus pechos como si besaran la Torá. Mi investigación sugiere que este ritual puede que nunca haya ocurrido y que en realidad fue una acusación estándar dirigida a los sabateos. Pero en cualquier caso, no sólo se creyó la acusación (lo que llevó a las autoridades rabínicas a forzar a la secta a convertirse), sino que la secta de Frank también estaba asociada a orgías salvajes y hedonistas y al libertinaje sexual.
[…] Para Frank, la liberación de las mujeres y la liberación de la sexualidad eran rasgos distintivos de la era mesiánica. De hecho, la mesías misma es una mujer, una especie de figura perenne conocida como la Doncella, que se encarna en varias mujeres a lo largo de la historia, incluida la hija de Frank, Eva.
[…] La liberación franca de las mujeres se basaba en la asociación femenina con la sexualidad y el cuerpo, un lugar común misógino de larga data. Sin embargo, como persona queer [en sentido literal “extraño, extraño” – ndt] que recuerda demasiado bien las restricciones represivas de la religión tradicional, encontré inspirador el rechazo de Frank a tales restricciones. En muchos sentidos, Frank no era una buena persona. Pero era un hombre brillante, encantador, impredecible, erótico e innovador.
Para mí, toda esta apreciación se ha desarrollado gradualmente. Finalmente terminé mi tesis doctoral en 2013 y unos años después empecé a convertirla en un libro, emprendiendo tres o cuatro carreras más en periodismo, enseñando meditación y espiritualidad, activismo LGBTQ (¡sic!) y trabajo académico”.
Permítanme hacerles una pregunta, aunque ya tengo la respuesta: ¿por qué encontramos tantos artículos y películas sobre sacerdotes escandalosos, reales o falsos, y el silencio cae sobre los rabinos? Entre otras cosas, quienes traicionan la Torá (Pentateuco) no son pocos. Por poner un ejemplo, el rabino Solomon Friedman es el propietario del sitio Pornhub. Pero pronto hablaremos de esto, que está lejos de ser algo raro. Sigamos.
Conversión al catolicismo de Jacob Frank
Aseguró a sus seguidores que había recibido revelaciones del Paraíso. Estas revelaciones pedían la conversión de Frank y sus seguidores a la religión cristiana. Los protestantes intentaron desviar a los franquistas hacia el protestantismo, y algunos se unieron a la Iglesia morava.
Jakob Frank fue bautizado en Leópolis, Polonia, el 17 de septiembre de 1759, con el nombre de José. En menos de un año, más de 500 judíos se convirtieron al cristianismo, y casi mil al año siguiente. Durante los siguientes diez años, 26.000 judíos fueron bautizados en Polonia.
Los franquistas seguían siendo vistos con recelo debido a sus extrañas doctrinas. Frank fue arrestado en Varsovia el 6 de febrero de 1760 y entregado al tribunal eclesiástico acusado de herejía. Fue condenado por enseñar herejía y encarcelado en el monasterio de Częstochowa.
Considerado ingobernable, se trasladó con su hija y su séquito a Alemania, donde asumió el título de “Barón de Offenbach”, viviendo como un noble adinerado que recibía apoyo financiero de sus seguidores polacos y moravos. Luego de la muerte de Frank en 1790, Eva se convirtió en la “santa amante” y líder de la secta. Las Guerras Napoleónicas hicieron que la secta quedara olvidada. Eva murió en Offenbach en 1816.
¿El último mesías?
Menachem Mendel Schneerson (Ucrania 1902 – Estados Unidos 1994) fue el séptimo y último Rebe del movimiento Jabad Lubavitch. Rabino ortodoxo de la dinastía jasídica (un movimiento religioso que surgió en Ucrania en el siglo XVIII), hoy es conocido como חסידים jasidim (piadoso, justo). Excepto en países musulmanes, el movimiento está presente en muchas ciudades de muchos países: Israel, Reino Unido, Estados Unidos, Ucrania, Canadá, Argentina, Italia, Bélgica, Portugal, Francia, etc., etc.
Schneerson es considerado uno de los líderes judíos más influyentes del siglo XX, tanto que gran parte de la comunidad esperaba que se revelara como el mesías. Sus enseñanzas publicadas ocupan más de 400 volúmenes, y es conocido por sus contribuciones a la continuidad judía y al pensamiento religioso. Durante su vida, muchos de sus seguidores creían que él era el mesías, aunque no todos compartían esta convicción. Su actitud hacia el tema, y si lo proclamó, es objeto de acalorado debate entre académicos y estudiosos del judaísmo. Durante la vida de Schneerson, la controversia mesiánica y otras cuestiones suscitaron críticas feroces desde muchos ámbitos del mundo ortodoxo.
En 1978, el Congreso en Washington pidió al presidente Jimmy Carter que designara el cumpleaños de Schneerson como fiesta nacional, y desde entonces ha sido conmemorado como el Día de la Educación y del Compartir. En 1994, Schneerson recibió póstumamente la Medalla de Oro del Congreso por sus “contribuciones destacadas y duraderas a la mejora de la educación mundial, de la moralidad y de los actos de caridad”. Seguramente el rabino había alcanzado un poder inusual, pero quizás no se trataba solo de espiritualidad y de instrucción.
La secretaria del rabino Schneerson rechazó una cita con John F. Kennedy porque el Rebe ya tenía citas con personas que habían solicitado audiencia meses antes. Eso es lo que se cuenta. Se trata ciertamente de un episodio singular, aunque quizá no sea del todo sorprendente. Las relaciones entre el presidente estadounidense John F. Kennedy y el primer ministro israelí David Ben-Gurión fueron especialmente amargas, marcadas por visiones opuestas y culminando en un duro enfrentamiento diplomático sobre el incipiente programa nuclear israelí. Como Kennedy estaba en contra, podemos imaginar que toda la ostentosa espiritualidad jasídica también estaba compuesta también por intereses inconfesables.
Chabad-Lubavitch es un movimiento global con un enorme alcance colectivo, pero la organización en sí es descentralizada desde el punto de vista financiero. En lugar de ser una única entidad “rica”, opera como una red de centros independientes (la Casa Jabad), cada uno de los cuales es responsable de recaudar fondos a nivel local para cubrir los gastos operativos y las actividades de sensibilización de la comunidad. El centro neurálgico de Chabad está ubicado en la City de Londres, mientras que la sede central del Reino Unido se encuentra en Stamford Hill, un distrito de la capital británica. La City de Londres es un bastión de las finanzas mundiales, y no deberíamos sorprendernos demasiado de que la comunidad de Jabad-Lubavitch sea vista como una institución capaz de influir en muchos gobiernos.
Agostino Nobile
Publicado por Marco Tosatti en italiano el 25 de mayo de 2026, en https://marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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