G@z@, Líbano, I$r@ele sigue matando con impunidad, a pesar de la tregua. Lavinia Marchetti

 

Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención algunos elementos de evaluación sobre lo que se está perpetrando en Medio Oriente, con la complicidad activa de nuestro gobierno (y de parte de la oposición), la Unión Europea y Occidente, con algunas excepciones muy loables. Disfruten la lectura y compartan.

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El primero es esta publicación de Lavinia Marchetti:

ADIB OBEID, UN MAESTRO DE 70 AÑOS, ASESINADO POR FUEGO DE AMETRALLADORA ISRAELÍ EN BARAACHIT

 

El lunes 14 de septiembre falleció en el hospital a causa de las heridas causadas por fuego israelí en el sur del Líbano.

La reconstrucción fue publicada por L’Orient-Le Jour, un periódico libanés, e informa que Obeid fue alcanzado por balas durante una «operación de rastrillaje» llevada a cabo por tropas israelíes contra la ciudad. La Agencia Nacional de Información libanesa habla explícitamente de armas automáticas utilizadas en dirección al país. El maestro, una vez baleado, fue trasladado al hospital. Murió unas pocas horas después. Israel no ha dado ninguna explicación por el momento, pero estoy segura de que será un daño colateral mientras ametrallaban a «terroristas».

El Derecho internacional humanitario (que ha pasado de ser «válido hasta cierto punto» a «está muerto») protegería a la población civil de ataques directos, a menos que la persona participe directamente en hostilidades; incluso podrían inventar que el anciano maestro sostenía un AK-47. Pero ninguna de las crónicas consultadas atribuye tal participación a Obeid. Sabemos, sin embargo, que Baraachit se encuentra cerca de la llamada «línea amarilla», trazada para delimitar las zonas del sur del Líbano actualmente ocupadas por el ejército israelí. Quiero recordarles que esa línea amarilla está trazada unilateralmente dentro de un Estado soberano. Y recuerdo también que allí habría tropas de la UNIFIL con Italia al frente, dentro de lo que antes era la línea azul.

Reuters informó el 13 de septiembre que Israel mantiene una franja profunda ocupada a unos diez kilómetros a lo largo de toda la frontera. Las autoridades israelíes afirman que sirve para «proteger» a las comunidades del norte de los ataques de Hezbolá. Recuerdo también que en junio de 2026 se alcanzó un acuerdo, mediado por Estados Unidos, que preveía la retirada gradual de las fuerzas israelíes y el desarme de Hezbolá por parte del ejército libanés. Además de este asesinato, la artillería israelí está atacando los alrededores de aldeas libanesas de la zona y las tropas están haciendo explotar edificios. Pocas horas después de la muerte de Obeid, fuentes libanesas informaron de nuevos bombardeos cerca de Zebqine y detonaciones israelíes en Bani Hayyan. Orient Today informó de demoliciones en Mansouri y en la propia Baraachit. Pero podemos estar tranquilos porque la «tregua» continúa. Por supuesto, tenemos que redefinir la palabra «tregua», que ahora se convierte en: un territorio ocupado en el que uno de los ejércitos conserva el derecho a disparar, demoler, bombardear, matar y establecer dónde pueden vivir los civiles desplazados y expulsados de sus tierras.

Al 26 de agosto (la última actualización que encontré), el Comité Internacional de la Cruz Roja contó con más de 334.000 desplazados que todavía imposibilitados de regresar por motivos de seguridad o por la destrucción de sus hogares. Solamente el 4% de las familias entrevistadas por la Organización Mundial de la Salud en el sur del Líbano y en los suburbios del sur de Beirut declararon que tenían acceso completo a la atención. Decenas de centros de salud cerraron y varios hospitales resultaron dañados.

Estamos frente a la condición colonial en su expresión más brutal y elemental. Un poder externo que traza el límite y puede establecer quién puede cruzarlo y decidir, en consecuencia, qué movimiento parece amenazante, en este caso un maestro de 70 años, asesinado por nada.

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También sobre Gaza está este post de Inside Over. Para ver el vídeo, hacer clic en el enlace.

                       

 

Sherif Labad tiene veintitrés años y es paramédico en la Defensa Civil de Gaza. El 15 de septiembre, en la ciudad de Gaza, un dron israelí le impactó. Sherif está en el suelo, sin moverse.

Mohammed al-Zeinati tiene quince años, está descalzo, regresando del círculo de memorización del Corán.

Ve al hombre tumbado en el asfalto y no se detiene a pensar. Corre, y un grupo de chicos se mueve con él. Es el primero.

Los rol se invierten. El rescatador es quien debe ser rescatado. El rescatador es un niño.

Encima de ellos el dron israelí. Vuelve a disparar.

Mohammed no llega a tocar a Sherif.

Muere a pocos pasos de él.

“Estábamos jugando juntos unos minutos antes, y de repente estaba en un sudario”, relata un amigo de Mohammed al Centro de Información Palestino. “Corrió para proteger a otra persona y nunca volvió”.

Todo está grabado. El vídeo del segundo disparo circula en unas horas: Israel mató a Mohammed en directo.

Es otro doble golpe más: las FDI atacan, esperan a quienes se acercan, vuelven a atacar.

Ese mismo día, Saleh Ramadan al-Dabbour, de 65 años, fue asesinado luego de que las fuerzas israelíes abrieran fuego contra el campamento Halawa en Jabalia, al norte de Gaza. La artillería israelí atacó zonas al este de Deir al-Balah, mientras que vehículos militares abrieron fuego intensamente contra zonas al sur y este de Khan Younis. Un ataque israelí en la calle Al-Sinaa en la ciudad de Gaza hirió a nueve palestinos.

El alto el fuego en Gaza está en vigor desde el 10 de octubre de 2025.

Desde entonces, Israel ha matado a más de 1.375 palestinos, entre ellos más de 315 niños.

Mohammed es uno de ellos.

Sherif es uno de los 1.677 trabajadores de la Protección Civil asesinados desde el inicio del genocidio.

Un niño corre a salvar a un hombre. Un dron lo ve y dispara.

Este es el “alto el fuego” para Israel.

#gazagenocide

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Y finalmente esta publicación en Instagram sobre Naza, el docufilm realizado por dos directores israelíes con los testimonios de los soldados que participaron en el genocidio y las reacciones violentas y desordenadas de la sociedad y del ejército israelíes. La verdad arde:

 

“Calumnia sangrienta, una distorsión deliberada de la realidad y acusaciones falsas y graves contra soldados y comandantes de las FDI”.

Así fue como el 14 de septiembre el jefe del Estado Mayor israelí Eyal Zamir definió a “NAZA”, el documental que el sábado 12 de septiembre ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia.

Zamir ha ordenado al principal asesor legal del ejército que considere posibles acciones legales contra los autores de la película.

“NAZA”, cuyo título deriva de un acrónimo militar hebreo que puede traducirse como “daño colateral”, reconstruye, a través de los testimonios de 24 soldados y miembros de la Inteligencia israelíes, los mecanismos detrás del asesinato de civiles palestinos en Gaza, incluido el uso de inteligencia artificial en la elección de los objetivos.

En el tráiler, un soldado relata un ataque para el que “hubo aprobación para 500” bajas civiles esperadas.

El ejército lo calificó de “completamente falso”.

Para Zamir, la película es “un ataque al Estado de Israel”: “Frente a un intento semejante debemos actuar con decisión, utilizando todos los instrumentos a nuestro alcance”. Zamir ordenó también una investigación sobre la filtración de material clasificado utilizado en la producción.

También el primer ministro Benjamin Netanyahu atacó la película en un vídeo en redes sociales: “He oído hablar de ella y es impactante. Estamos luchando contra la incitación al antisemitismo en todo el mundo, pero cuando proviene de dentro de nosotros es intolerable”.

Pero junto a las acusaciones también ha habido manifestaciones de solidaridad.

Más de mil cineastas israelíes han firmado una petición en apoyo a los directores Yuval Abraham y Rachel Szor, denunciando “una campaña sin precedentes de incitación e instigación”: “El rol central del arte y del periodismo es poner un espejo frente a la sociedad en la que existen, crear un discurso y una discusión sin prejuicios, incluso cuando la realidad es difícil”.

Como escribió el académico israelí Shaiel Ben-Ephraim en X: “Un ejército no criminal investigaría los crímenes, no la película”.

#gazagenocide #naza

 

Publicado por Marco Tosatti en italiano el 16 de setiembre de 2026, en  https://marcotosatti.com/2026/09/16/gz-libano-irele-continua-impunemente-a-uccidere-nonostante-la-tregua-lavinia-marchetti/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

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