¿Declive del ministerio? Humano, demasiado humano. ¿Y Cristo? Monseñor Marian Eleganti

 

Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, Mons. Marian Eleganti, a quien agradecemos de todo corazón, ofrece a vuestra atención estas reflexiones en el estilo de imagen que se ha venido consolidando en el transcurso de los últimos pontificados. Disfruten la lectura y compartan.

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Declino del ministero petrino?

El 31 de julio de 2026 el papa León XIV se reunió con la música de rock, poetisa y artista estadounidense Patti Smith (nacida en 1946), la llamada “madrina del punk”, en una audiencia privada de 40 minutos en el Palacio Apostólico del Vaticano (Vatican News/ Fotógrafo: Simone Risoluti). Ambos son originarios de Chicago. En el encuentro estuvo presente también el padre Antonio Spadaro. Hay varias fotografías oficiales y un vídeo de la reunión.

 

Esta reunión inocua —imagino que se intercambiaron mayormente cortesías, sin nada especialmente importante para la Iglesia— me suscita algunos interrogantes.

Desde hace tiempo me preocupa personalmente el hecho de que, a partir de Juan Pablo II, los Papas han hablado cada vez más informalmente en diversas ocasiones (por ejemplo, en aviones o al borde de la carretera, como hizo recientemente el papa León XIV en Castel Gandolfo). Conceden entrevistas espontáneas, expresan opiniones personales y se ponen a disposición de cualquiera que quiera ser fotografiado con ellos. En vista de sus compromisos y responsabilidades, ¿no tiene un Papa cosas más importantes que hacer que conceder audiencias privadas de este tipo (especialmente cuando los solicitantes provienen del mundo del entretenimiento o disfrutan de cierta relevancia cultural o elitista)?

Este tipo de apariciones refuerzan la impresión, en la esfera pública secular, de que el Papa es esencialmente otro miembro del establishment internacional. El simple pescador de Galilea no conoció ciertamente este “encanto”. Tampoco Pablo buscó el protagonismo, sino que entró en el Areópago de Atenas para proclamar su mensaje. Omito aquí las obligaciones formales del protocolo y las importantes visitas de Estado.

Entre aquellos a los que se le concedió una audiencia privada se encuentran personas como Emma Bonino, que ha vivido toda su vida en oposición a la doctrina de la Iglesia. El papa Francisco la visitó incluso en privado en su apartamento el 5 de noviembre de 2024. Sin embargo, el rol del Papa no es el cuidado pastoral individual. Tampoco debería enseñar a través de imágenes, sino con palabras claras.

No hay que olvidar las repetidas y largas conversaciones y llamadas telefónicas que ese Papa mantuvo con el ateo Eugenio Scalfari, fundador del periódico de izquierdas La Repubblica. A partir de éstas, Scalfari reconstruyó de memoria entrevistas dudosas. Muchas veces el Vaticano ha tenido que distanciarse de presuntas declaraciones papales. Con el papa Francisco, esta táctica de difundir información manteniéndose doctrinalmente confidencial casi se había convertido en un método. Quisiera enfatizar especialmente que si un Papa recibe a esas personas en audiencias privadas, no puede, por cortesía, distanciarse públicamente de ellas después. En consecuencia, tal recibimiento parece a muchos una trivialización de lo que estas personas representan. De este modo, el propio Papa oscurece la posición de la Iglesia y —dependiendo de las circunstancias— puede incluso ofender a los fieles. Estas audiencias adquieren un peso aún mayor y completamente ilusorio cuanto menos el Papa representa simultáneamente la doctrina de la fe en su forma más pura, corrige públicamente las falsas opiniones de estas personas y pone fin a los abusos (cf. la instrumentalización de las audiencias privadas con el Papa para sus propios fines homosexuales por parte del jesuita James Martin).

Creo que esta es la razón por la que los últimos Papas han perdido autoridad y capital intelectual. Sus personalidades (los consultores de imagen necesitan imágenes) salen a la luz. Sus inclinaciones privadas y detalles irrelevantes para su cargo se convierten en mensajes para el gran público y ocupan la escena principal. Vemos al papa Benedicto al piano o al papa Francisco visitando una tienda de discos en Roma en un Fiat demasiado pequeño para su complexión como para satisfacer un capricho personal.

Los papas ciertamente tienen cosas más importantes que hacer que pagar las habitaciones de hotel de su propio bolsillo, como hizo Francisco al comienzo de su pontificado. ¿Tienen quizás tiempo suficiente para esto? ¿Tienen tiempo suficiente para reflexionar sobre las cuestiones rezando, para situarse delante de Dios, para dejarse guiar por Él? ¿Tienen tiempo suficiente para leer, estudiar los documentos y preparar declaraciones en las que enseñan verdaderamente, en forma definitiva e inequívoca, y que no ofrezcan especulaciones superfluas para nosotros?

Pero no, deben aparecer constantemente en público, estrechar manos y recibir personas en forma indiscriminada. En las misas papales, ellos mismos se colocan en primer plano como una especie de “estrella de la Iglesia”, dejando que Cristo, “como verdadero súbdito”, pase a un segundo plano. El trono papal se encuentra sobre el altar. Para decirlo en una forma un poco polémica, la Santa Misa en la Plaza de San Pedro debería ser un encuentro con el Señor, y no un evento con su siervo, el Papa.

No llego a entenderlo. Volúmenes de entrevistas, declaraciones espontáneas de calidad variable, apariciones personales en todo tipo de eventos, como la bendición de bloques de hielo en una conferencia climática en Roma—todas estas cosas dañan más al oficio papal que lo que lo ayudan. Sólo sirven para quienes le gusta usar al Papa para promover sus propios intereses. Y ahora los Papas se prestan a esto. Se hacen ver por los medios de comunicación y, para deleite de los empresarios, mientras prueban la primera Ferrari eléctrica, y así sucesivamente. ¡Aquí también hay que prestar atención a la ambivalencia de estas imágenes!

En mi opinión, lo que falta es la distancia, en el mejor sentido de la palabra. No hablo de desapego, sino de dignidad. Esto suele enfatizarse más con el silencio que con las palabras: hablar en el momento adecuado y luego en forma incisiva, con pocas palabras claras e inequívocas. El papa Francisco encontró esta forma de hablar, sobre todo con los tradicionalistas y los mafiosos, o en el contexto de la migración. Fue capaz de condenar claramente el aborto, mientras daba la bienvenida calurosa a sus partidarios e incluso los elevaba a comisiones destacadas del Vaticano. Pero esto también socava la posición doctrinal de la Iglesia.

El discernimiento es necesario en el sentido de la Tradición (no en el sentido de la llamada nueva sinodalidad). Pero los Papas apenas tienen tiempo para esto. Pasan demasiado tiempo en en las audiencias, en los saludos, en los apretones de manos y en los viajes. Veo el peligro del activismo. Enmascara la falta de una condena clara de las posiciones heréticas, también apoyadas por los obispos (cf. el Camino Sinodal). Estas posiciones deben ser claramente identificadas y sus representantes amonestados o destituidos. Cuestiones candentes como la litúrgica se posponen indefinidamente. A los cardenales, como asesores del Papa, no se les da realmente voz.

San Juan Pablo II, quizá sin querer, dio un carácter muy fuerte a su encuentro con él como Pontífice, especialmente a través de las Jornadas Mundiales de la Juventud. En 2003, Juan Pablo II publicó el “Tríptico Romano–Meditaciones”, un nuevo ciclo de poemas. El Vaticano documentó su presentación oficial el 6 de marzo de 2003, como si tuviera un significado análogo al de las principales encíclicas escritas por la misma pluma. Benedicto XVI publicó volúmenes de entrevistas cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, una práctica que continuó también como Papa. Con sus valiosos libros sobre Jesús, no pretendió ofrecer enseñanzas autorizadas como Pontífice, sino más bien dar una contribución académica, como en los días en que era profesor universitario. Todo esto es insólito para los Papas, de quienes se espera una enseñanza confirmada. El papa Francisco, por su parte, ha publicado varias autobiografías, un formato hasta entonces impensable para los Papas. Además, no los escribió personalmente, como se podría suponer. A través de todas estas innovaciones, la representación mediática de su personalidad y de su estilo adquirió casi mayor importancia que la que enseñaba o debería haber enseñado. En la era de los medios de comunicación, todos estaban ansiosos de presentarse bajo una luz positiva. Esto fue evidente también con el papa Francisco. Las grietas en su imagen fueron rápidamente reparadas por los medios de comunicación (pensemos en su reacción repentina en la Plaza de San Pedro cuando una mujer china le agarró de la mano y lo atrajo hacia sí el 31 de diciembre de 2019, y en la necesaria mea culpa durante el Ángelus el domingo siguiente).

Para que el Señor resplandezca, otras cosas irrelevantes y excesivamente personales deben pasar a un segundo plano. A los medios de comunicación les encanta hacer de estas cosas una atracción principal: la piscina o la cancha de tenis en Castel Galndolfo, los zapatos negros bajo la bata blanca, el maletín de cuero gastado de tiempos pasados, el gato cariñoso de Benedicto, el piano, el Fiat, la Ferrari. La lista es interminable. ¿A quién le importa todo esto cuando los Papas son maestros de la verdad? ¡De la verdad revelada! No creo que tengan que embarcarse constantemente en viajes elaborados y agotadores para ello (para ser honesto), viajes que los agotan físicamente, mientras que una sola frase que pronuncian da la vuelta al mundo en un abrir y cerrar de ojos sin que se muevan. Cuánta energía personal se desperdicia de esta manera, energía que después falta en otros lugares (también a causa de su constante ausencia): en guiar la Curia, en conocer a personas que son verdaderamente relevantes para la opinión del Papa; en reuniones de personal para preparar declaraciones sólidas y coordinar los diversos dicasterios. La presencia no sólo es necesaria para observar los procesos iniciados por otros, para dejar que se desarrollen sin guiarles, para actuar ellos mismos como estudiantes o incluso como buenos oyentes. ¿No son ellos los maestros de la Cristiandad, cuya palabra es esperada por todos? ¿No ocupan la silla de San Pedro, o de otro? ¿No son necesarias sobre todo en Roma?

En el ejercicio de su cargo, los Papas se han vuelto demasiado humanos. Su personalidad, no su posición, es el centro de atención. Esto puede atraer a algunos, ansiosos por ser fotografiados con ellos, quizás usando la foto para respaldar sus opiniones heréticas. La mayoría de la gente, en cambio, quiere verlos accesibles: como personas normales, como el resto de nosotros. El papa Francisco, en particular, deseaba esta última imagen. Por este motivo, el 25 de marzo de 2017 en Milán, para gran decepción de muchos fieles, utilizó espontáneamente un baño químico cercano, un gesto que su responsable de prensa, Antonio Spadaro, interpretó correctamente entonces. Más recientemente, se hizo empujar en silla de ruedas por su acompañante entre la multitud en la Basílica de San Pedro, vestido con ropa cotidiana, como si fuera un anciano cualquiera (¡con todo respeto por su enfermedad terminal!). Para mí, este fue otro punto bajo en la historia del papado.

Los papas no son como nosotros. Deberían respetar su cargo y, como garantes de la enseñanza de la Iglesia, dar un paso atrás a nivel personal, como Juan el Bautista, que sólo quería ser una voz, pero una voz que dijera la verdad. Su perfil personal era irrelevante en comparación. Los Papas deben tener esto presente: no es su personalidad lo que cuenta, sino su cargo, el cual es una carga. “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3, 30). Son simplemente amigos y representantes del Esposo, no el Esposo mismo. ¡Solamente este último es importante e interesante!

 

Publicado por Marco Tosatti en italiano el 12 de agosto de 2026, en https://marcotosatti.com/2026/08/12/declino-del-ministero-petrino-umano-troppo-umano-e-cristo-mons-marian-eleganti/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

 

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