Meloni no podía decir que sí a Trump (Orsini). Un cuadro clínico. Democracia sin moral = Tiranía

 

Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención dos elementos útiles para evaluar y comprender recientes movimientos y declaraciones de Trump y Meloni. Disfruten la lectura y difundan.

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Hay esta publicación en Facebook de Alessandro Orsini:    

bonaccini orsini

Leí la entrevista de Bonaccini en Repubblica sobre el enfrentamiento entre Trump y Meloni. Escuché el discurso de Elly Schlein. Leí los artículos del Corriere della Sera.

Y veo mucha confusión.

Trump le pidió a Meloni que fuera a la guerra con Irán y Meloni dijo que no porque no podía decir que sí.

Meloni no está cambiando su estrategia hacia Trump, como afirma Bonaccini, tanto que: 1) mientras escribo esto, Meloni está intentando enmendar las relaciones con Trump entre bastidores; 2) Meloni se negó a responder al ataque de Trump.

Sin noticias, sin cambio de estrategia. La interpretación de Bonaccini es errónea porque no se ha ubicado en el contexto geopolítico en el que maduró el enfrentamiento.

¿Una prueba?

Todos los países europeos respondieron como Meloni a la petición de “ayuda” de Trump, dijeron NO, ya que la “ayuda”, tal y como la concibe Trump, consiste en entrar en el Estrecho de Ormuz con los BUQUES de GUERRA para forzar el bloqueo impuesto por Irán en una región en GUERRA, dentro de una coalición de GUERRA,  bajo el liderazgo de un presidente en GUERRA, mientras se está llevando a cabo una GUERRA en la que el agredido es Irán.

Eso es todo.

Meloni ayudó a Trump CUANDO pudo, por ejemplo, enviando el SAMP/T (operado por soldados italianos) a los Emiratos Árabes Unidos.

Como he explicado en mis libros, ser un Estado satélite no significa decir sí a todo lo que exige la potencia dominante. Significa decir que sí cada vez que es posible elegir entre decir sí o decir que no. En este caso, Meloni no tenía ninguna posibilidad de decir que sí. El enfrentamiento no fue entre Trump y Meloni, sino entre Trump y los vínculos estructurales del sistema político italiano arraigados en el artículo 11 de la Constitución.

Aceptar la petición de “ayuda” de Trump significa – simplemente – llevar a Italia a la guerra.

Meloni no ha decidido nada porque los vínculos estructurales del sistema político italiano no le dejan ninguna posibilidad de decidir.

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El 6 de mayo hablaré en el Salón del Libro de Turín.

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Francesco Agnoli compartió este artículo; Un poco largo, pero vale la pena leerlo….

CUADRO CLÍNICO

 

Giorgia Meloni no necesita ser defendida. Es Trump quien necesita ayuda. Y al leer descubrirán por qué. El artículo es largo, pero vale la pena.

Un famoso neuropsiquiatra, que examinó la secuencia de los comportamientos públicos del presidente de los Estados Unidos en las últimas cuarenta y ocho horas, pudo formular el siguiente cuadro clínico.

Grandiosidad patológica con rasgos mesiánicos.

El sujeto se atribuye el mérito de la elección del pontífice de la Iglesia Católica: “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”. Afirma que el Papa “no figuraba en ninguna lista de candidatos elegibles” y que fue elegido “exclusivamente porque es estadounidense” para “gestionar la relación con el presidente Donald J. Trump”.

El cónclave —ciento veinticuatro cardenales encerrados en la Capilla Sixtina bajo el Juicio Final de Miguel Ángel, invocando al Espíritu Santo— se remonta a su propia emanación personal. Como si el Espíritu Santo no hubiera estado informado del procedimiento correcto.

Intolerancia narcisista hacia la única figura que le sobrepasa

Cabe señalar que León XIV es el único estadounidense en el mundo más famoso que el sujeto. Guía a mil cuatrocientos millones de fieles. El sujeto gobierna a trescientos millones de ciudadanos, de los cuales la mitad lo impugna. Uno es recibido con los brazos abiertos dondequiera que aterriza; el otro es confrontado incluso en su propia patria. El uno es una guía moral universal; el otro un presidente temporal.

León XIV es defendido públicamente incluso por el presidente de Irán, el mismo Irán que el sujeto está bombardeando. El enemigo declarado que se pone del lado del rival.

Para un cuadro narcisista de esta gravedad no hay herida más profunda. Una figura como León no es un interlocutor: es una amenaza existencial. No hay que contradecirlo, debe ser aniquilado.

Una pretensión de autoridad universal carente de todo fundamento

El sujeto dice la frase: “No quiero un Papa que critique al presidente de Estados Unidos”. Adviértase la estructura. “No quiero”. Como se pide una hamburguesa sin cebolla. No quiero pepinos, no quiero mostaza, no quiero un Papa que hable de paz mientras bombardeo Irán.

Detalle clínicamente relevante: el sujeto no es católico. Criado como presbiteriano, más tarde se declaró cristiano “no denominacional”. Pero nunca ha recibido un sacramento católico. No podría acercarse a recibir la Comunión. Sin embargo, pretender establecer qué Papa debe tener el mundo, qué debería decir ese Papa, cuándo debe callarse, a quién debe estar agradecido. Como si un vegano pretendiera elegir al carnicero del barrio. Y luego tuviera derecho a quejarse del corte del filete.

 

Identificación con lo divino y pérdida del filtro inhibitorio nocturno

El sujeto publica en Truth Social a las 3:49 de la madrugada una imagen de sí mismo generada por la Inteligencia Artificial.

Túnica blanca, capa roja, luz sobrenatural emanando de las manos colocadas en la frente de una persona enferma. A su alrededor, figuras adoradoras: una mujer rezando con las manos juntas, una enfermera, un soldado con la mirada puesta en el cielo. La iconografía es la del Cristo sanador. No hay margen para malentendidos. Incluso los seguidores más devotos reaccionan con horror: “Tú no eres Jesús”. “Esto es blasfemia”.

Alguien escribe: “Este es el espíritu del Anticristo”. No un cardenal progresista. No es un columnista hostil. Es de los suyos.

El post es publicado sin ningún comentario que lo acompañe. Gesto compulsivo, carente de meditación cognitiva. Corteza prefrontal silenciosa. Desde el avión presidencial. La imagen está en el primer comentario de esta publicación.

Negación de la evidencia con reconstrucción confabulatoria.

Una vez que la imagen fue eliminada bajo la presión de las críticas, el sujeto ofrece la siguiente explicación: “Pensé que era una imagen mía como médico, relacionada con la Cruz Roja. Solo las noticias falsas podrían inventar algo así”.

Un médico de la Cruz Roja. Con el manto del Redentor. La luz divina de las manos. Un pueblo de rodillas. Águilas en vuelo. Combatientes militares. Una mujer en oración.

Un médico de la Cruz Roja como Giotto era pintor. La negación no es estratégica, es estructural. El sujeto reescribe la realidad en el mismo momento en que cientos de millones de personas observan la evidencia opuesta.

Incluido Masoud Pezeshkian, presidente de Irán: “En nombre de la gran nación de Irán, condeno el insulto. La profanación de Jesús, profeta de la paz y de la hermandad, no es aceptable para ninguna persona libre”. Un presidente musulmán chiita que denuncia la profanación de Cristo cometida por un presidente que se hace retratar como Jesús.

Ciclo de idealización-devaluación en la fase aguda

Veinticuatro horas después del ataque al pontífice, el sujeto despacha a una aliada estratégica de primer nivel. La primer ministro italiana, definida un mes antes en el mismo periódico como “amiga”, como “mujer valiente”, una “gran líder”, es declarada “inaceptable”.

“Me sorprende. Pensé que era valiente, pero me equivoqué”. “Ya no es la misma persona, e Italia no será el mismo país”.

La causa desencadenante: la primer ministro calificó las ofensas contra el Papa de “inaceptables”. Defendió, como creyente, al jefe de una Iglesia que tiene más de mil millones de fieles.

Por eso es eliminada. No por un error diplomático. No por una votación en la ONU. No por un tratado traicionado. Sino por haber expresado un juicio independiente.

Quienes no obedecen, traicionan. Quienes traicionen deben ser eliminados.

El sujeto declara que prefiere al hermano del pontífice, Luis, porque es “totalmente MAGA”. El único criterio de evaluación admitido es la devoción al culto de sí mismo.

El sucesor de Pedro debe ser juzgado no por los Evangelios, ni por la Doctrina Social, ni por los Padres de la Iglesia. Sino por la gorra.

Fin del cuadro clínico

Cuando Erich Fromm acuñó el concepto de narcisismo maligno, ese síndrome que mezcla grandiosidad, paranoia, agresividad y rasgos antisociales, no imaginó que algún día quienes presentaban el cuadro de manual tendrían a disposición el arsenal nuclear más poderoso de la historia.

Sus colegas estadounidenses lo han dicho con una fórmula seca: “duty to warn”. Deber de advertir. No es una opción. No es una peculiaridad académica. Es una obligación ética.

Los ciudadanos del mundo tienen derecho a saber quién está sentado detrás de ese escritorio. Quién mantiene el dedo en ese botón. Que a las cuatro de la mañana se publique a sí mismo vestido como el Mesías y luego explica que era un médico de la Cruz Roja.

Este es el caso que cuenta. Este es el hecho que el mundo debería discutir.

Mientras el sujeto se desataba en Truth Social, ocurrió algo más. En Annaba, la antigua Hipona. La ciudad donde san Agustín escribió De Civitate Dei, el tratado sobre la distancia abismal entre la ciudad de Dios y la de los hombres, entre el poder que se proclama absoluto y la autoridad que se basa en el servicio.

El Papa León XIV visitó un hogar para ancianos dirigido por monjas que ayudan a cristianos y musulmanes sin distinción. Plantó un olivo entre las ruinas romanas. Pronunció palabras que no necesitaban que nadie las nombrara: “El corazón de Dios está destrozado por las guerras, por la violencia, por las injusticias y por las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los arrogantes, con los soberbios”.

Y además dijo: “Sin moral, la democracia se convierte en tiranía”.

La noche del 13 de abril, en Truth Social, un hombre se cubrió con luz artificial. Dictó órdenes al sucesor de Pedro. Afirmó haber sido confundido con un médico de la Cruz Roja. Desestimó a quienes se atrevían a discrepar.

El 14 de abril, entre las piedras milenarias de Hipona, otro hombre plantó un olivo real en la tierra real. Habló de la verdadera luz. No nombró a nadie.

El primero comanda el ejército más grande de la historia. El segundo ni siquiera tiene un guardia suizo disparando un tiro desde 1527.

Sin embargo, el primero es el que tiene miedo.

 

Roberto Riccardi

 

Publicado por Marco Tosatti en italiano el 15 de abril de 2026, en https://marcotosatti.com/2026/04/15/meloni-non-poteva-dire-si-a-trump-orsini-un-quadro-clinico-democrazia-senza-moraletirannia/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

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