Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, les ofrecemos este artículo traducido por José Arturo Quarracino, a quien damos las gracias. Que disfruten de la lectura y la difusión.
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Por Elena Basso https://ameve.eu/come-in-1984-
El presidente argentino ha instituido la Oficina de Respuesta Oficial, prometiendo así combatir la desinformación. Pero entre los objetivos del organismo se encuentran periódicos nacionales, como Clarín, y periodistas críticos con el gobierno. La preocupación de las ONGs y de los sindicatos
Buenos Aires – El presidente argentino Javier Milei ha creado una oficina gubernamental llamada Oficina de Respuesta Oficial, con el objetivo explícito de contrarrestar la desinformación. Pero esta medida, revelada el 8 de febrero de 2026, genera fuertes preocupaciones entre periodistas y organizaciones no gubernamentales, que ven en la iniciativa un intento de presionar a la prensa crítica con el Ejecutivo. Según informes, la oficina pondrá la mira en periódicos nacionales como el periódico Clarín y sus periodistas.
La creación de la Oficina de Respuesta Oficial representa un punto de inflexión en la gestión de la comunicación gubernamental bajo la presidencia de Milei. Argentina se enfrenta a un desafío creciente en la lucha contra la difusión de noticias falsas, un fenómeno amplificado por el uso cada vez más generalizado de las redes sociales. Sin embargo, la modalidad con la que el gobierno pretende afrontar este problema es lo que despierta alarmas. La creciente polarización del debate público y la fragmentación de las fuentes de información dificultan especialmente la verificación de hechos y la distinción entre información precisa y desinformación.
De hecho, la iniciativa lleva a recordar escenarios descritos en obras como 1984 de George Orwell, donde el control de la información es un instrumento clave para mantener el poder. En teoría, la oficina debería proporcionar respuestas oficiales a noticias consideradas inexactas o engañosas. Pero la elección de qué noticias contrarrestar y la definición de “desinformación” podrían estar sujetas a interpretaciones arbitrarias, allanando el camino para posibles abusos. Esto plantea interrogantes sobre la transparencia de los criterios de evaluación y sobre la posibilidad de un uso selectivo de la oficina para silenciar voces críticas.
La preocupación principal es la posibilidad de que la Oficina de Respuesta oficial sea utilizada para intimidar a periodistas y periódicos que publiquen artículos críticos respecto al gobierno. La decisión de incluir a Clarín entre los posibles objetivos cotidianos sugiere un intento de silenciar voces disidentes. Esto podría tener un impacto significativo en la libertad de prensa en Argentina, un pilar fundamental de cualquier democracia. La libertad de prensa es esencial para garantizar un debate público informado y para permitir que los ciudadanos se formen una opinión basada en hechos verificados.
Las organizaciones no gubernamentales que trabajan en la defensa de los derechos humanos y de la libertad de expresión han expresado una fuerte desaprobación por la creación de la Oficina. Temen que esta medida pueda llevar a una censura indirecta y a un clima de autocensura entre los periodistas. El temor es que los medios, para evitar ser etiquetados como difundidores de “noticias falsas”, puedan mostrarse reacios a publicar investigaciones incómodas o análisis críticos. Esto podría llevar a una progresiva erosión de la calidad de la información y a limitar el derecho de los ciudadanos a ser informados.
El sindicato de periodistas argentinos también expresó dudas sobre la transparencia de la operación y sobre la adecuación a las normas internacionales sobre la libertad de prensa. Se pregunta quiénes serán los responsables de la evaluación de la veracidad de las noticias y qué criterios se utilizarán para tomar decisiones. La falta de claridad sobre estos aspectos aumenta el riesgo de abusos y de una utilización distorsionada la Oficina para fines políticos. Es fundamental que la Oficina actué respetando los principios de imparcialidad, transparencia e independencia.
La Patagonia, una región recientemente afectada por incendios devastadores, es un ejemplo de cómo la comunicación gubernamental se ha convertido en un tema delicado. Se han hecho acusaciones contra el Ejecutivo a causa de los recortes en fondos para la prevención de incendios, y la gestión de la emergencia ha sido criticada por los medios de comunicación y por la oposición. En este contexto, la creación de la Oficina contra las noticias falsas podría interpretarse como un intento de eludir la rendición de cuentas y controlar la narrativa pública, en lugar de afrontar las causas profundas de los problemas.
En los últimos años, Argentina ha experimentado un aumento de la polarización política y de la difusión de noticias falsas en las redes sociales. Esto ha dificultado que los ciudadanos distingan entre informaciones fiables y desinformación. Sin embargo, la respuesta a este desafío no puede ser restringir la libertad de prensa ni presionar a los medios. Un enfoque más eficaz consiste en promover la educación mediática, la verificación independiente de hechos y el apoyo al periodismo de calidad.
La creación de la Oficina de Respuesta Oficial plantea interrogantes sobre la dirección que está tomando la política de comunicación del gobierno de Milei. Queda por ver si la Oficina será utilizada en forma responsable y transparente, o si se convertirá en un instrumento para reprimir la libertad de expresión y para controlar la información. La situación es monitoreada de cerca por la comunidad internacional y por las organizaciones de derechos humanos. La credibilidad de Argentina como democracia está en juego.
El impacto de esta iniciativa en la escena política argentina podría ser significativo. La capacidad de los medios de comunicación para desempeñar su rol de control del poder e informar a los ciudadanos será puesta duramente a prueba. Será crucial que los periodistas argentinos, apoyados por organizaciones internacionales, logren resistir las presiones y continúen llevando a cabo su trabajo en forma independiente e imparcial. La ciudad de Nápoles, como otras realidades italianas, podría observar con atención los acontecimientos, teniendo en cuenta la creciente importancia de la lucha contra la desinformación también en el contexto europeo.
Publicado en italiano en LaReppublica el 8 de febrero de 2026, en https://www.repubblica.it/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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