Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención este comentario de Paolo Gulisano, publicado por Nuova Bussola Quotidiana, a quien agradecemos su cortesía. Disfruten la lectura y compartan.
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LOS DATOS DEL INSTITUTO MARIO NEGRI
Covid, una aspirina era suficiente: un estudio desmonta la narrativa pandémica
Por Paolo Gulisano
El Instituto Mario Negri ha documentado que el principio activo de la aspirina modifica la proteína pico del Covid, reduciendo la inflamación y el daño pulmonar. Como predijeron los médicos que desobedecieron el dictado “no hay cura” y fueron insultados. La Comisión de Investigación no puede ignorarlo: ¿cuántas vidas podrían haberse salvado?
Todo el mundo recuerda el triste mantra repetido obsesivamente durante el periodo del Covid: “No hay cura”. Esto lo repetían sobre todo los médicos de la zona, lo que provocó que los pacientes con síntomas atascaran los servicios de urgencias. Alguien en el hospital practicó terapias experimentales con antivirales caros, con resultados pobres.
Las terapias, en cambio, estaban ahí, y también eran simples y muy económicas, empezando por los antiinflamatorios. Quienes lo dijeron fueron insultados y silenciados. Pero ahora la evidencia científica sobre la eficacia de esos fármacos emerge en forma irrefutable.
La prestigiosa revista científica Frontiers of Immunology ha publicado los resultados de una investigación del Instituto Mario Negri.
El estudio examinó los mecanismos moleculares del efecto de la aspirina en la estructura de la proteína spike, la ahora bien conocida partícula, también producida por las células de quienes han sido vacunados con ARNm, que permite al virus unirse a las células huésped.
Afortunadamente para la gran mayoría de las personas que no acceden a revistas científicas en inglés, la existencia del estudio fue dada a conocer ayer por Ansa. Es oportuno que se relancen estos contenidos, porque no se trata sólo de contar con elementos importantes para juzgar los errores pasados en la gestión de la pandemia, sino también de garantizar los tratamientos incluso hoy en día. Desafortunadamente, todavía hay muchos médicos que para los casos de Covid que aún se verifican recetan paracetamol, que no tiene efecto antiinflamatorio, en lugar de fármacos antiinflamatorios.
El trabajo de Mario Negri ha demostrado que el ácido acetilsalicílico, o aspirina, induce cambios estructurales en la proteína spike del Sars-CoV-2 que limitan su capacidad para unirse al receptor Ace2 en las células epiteliales. Estas observaciones se realizaron en células cultivadas y en modelos experimentales en los que fue posible documentar que la aspirina reduce el daño pulmonar, la fibrosis y la inflamación inducidos por la proteína spike del Sars-CoV-2.
La aspirina, en términos sencillos, es un escudo eficaz contra el Covid, más concretamente, es capaz de limitar la capacidad del virus para unirse a la célula huésped y limitar el daño pulmonar. El estudio actual de Mario Negri no hace más que confirmar lo que otras investigaciones han documentado en los últimos cinco años, publicadas en revistas de la máxima autoridad, como Frontiers in Medicine y The Lancet. Fue la Bussola en 2021 y 2022 (AQUÍ y AQUÍ) la que documentó por primera vez la eficacia del uso de los antiinflamatorios, anticipando los artículos en revistas científicas como The Lancet y entrevistando al profesor Fredy Suter, quien realizó el primer estudio con Remuzzi.
De hecho, desde 2020 a través de su director, el profesor Remuzzi el Instituto Mario Negri había dicho que los antiinflamatorios, entre ellos la aspirina, podrían ser útiles contra el Covid. Luego, desafortunadamente, prevaleció la narrativa de “no hay cura” y la actitud de esperar la vacuna, la cual debería haber sido la solución al problema de la pandemia. Quienes hoy son llamados a juzgar lo que ocurrió entonces, como los miembros de la Comisión bicameral de Investigación sobre el Covid, deben tener en cuenta la enorme pérdida de vidas humanas, que podría haberse evitado con un tratamiento simple y temprano.
No había necesidad de esperar las investigaciones científicas meritorias, que entonces sólo respaldaban lo que los médicos implicados en el tratamiento de los pacientes determinaban de inmediato, empíricamente, basándose en simples evidencias clínicas. Quizá el profesor Remuzzi, con la fortaleza de su autoridad, debería haber enfatizado con más fuerza que el uso de antiinflamatorios no esteroides, como la aspirina, en las fases iniciales del Covid redujo la grave manifestación de la enfermedad y, por tanto, la necesidad de ingresar en el hospital, quizá cuando ya era demasiado tarde y las condiciones de los pacientes empeoraban irremediablemente.
Sin mencionar otro efecto fundamental del ácido acetil salicílico: el efecto antitrombótico, dado que fue una de las consecuencias más temibles de la enfermedad del Covid.
En lugar de insistir en estas posibilidades de tratamiento temprano, el Instituto Mario Negri y el propio Remuzzi se sometieron a la narrativa oficial del gobierno que veía la vacuna como la única respuesta a la pandemia y Remuzzi se convirtió en uno de los testigos más fervorosos del suero.
Finalmente, esta evidencia demostrada por el Instituto de investigación podría abrir posibilidades interesantes en el tratamiento de los daños causados por vacunas. Se podría verificar si la acción del ácido acetil-salicílico contra el pico viral también es eficaz contra el pico de origen vacunal, que provoca estados inflamatorios que afectan a diversos tejidos y órganos.
Es una frontera que vale la pena explorar, incluso frente a las condiciones sufridas por tantas personas dañadas por la vacuna.
Fonte: https://lanuovabq.it/it/covid-
Publicado en italiano por Marco Tosatti el 19 de enero de 2026, en Su https://marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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