Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, José Arturo Quarracino, a quien agradecemos de corazón, ofrece a vuestra atención estas reflexiones sobre el episcopado argentino, y sobre el difunto pontífice Bergoglio. Sobre quien temo morir sin tener respuesta a una gran pregunta: ¿cómo es que en doce años de pontificado nunca quiso volver a la tierra que lo vio nacer? ¿De qué tenía miedo, de poner un pie al otro lado del océano? Disfruten de la lectura y difundan el articulo.
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Episcopado argentino: ¿la Iglesia Católica es… “Cuerpo” de Bergoglio?
La Iglesia Católica en el mundo celebra litúrgicamente la gloriosa Resurrección de Jesucristo y transita con El los 40 días posteriores, acompañándolo y renovando su fe en la promesa de su asistencia eterna, pero en Argentina la Iglesia “sinodal bergogliana” vive en duelo y luto, ¿porque para la Jerarquía episcopal el fallecimiento de Bergoglio es superior a la Resurrección?
Una o dos veces por año la totalidad de los Obispos argentinos se reúne en Asamblea plenaria para reflexionar y decidir cuáles caminos ha de transitar, generalmente en función y al servicio tanto de los fieles como de la Nación Argentina, supuestamente para que la luz y la verdad del Evangelio de Jesucristo iluminen el camino a recorrer. Este año 2025 el encuentro se lleva a cabo desde el lunes 5 de mayo hasta el viernes 9, como 126ª Asamblea Plenaria.
Se supone que en la Iglesia que habita y reside en Argentina, como en el resto del mundo, Jesucristo, el Resucitado, es -o debería ser- el centro, el alfa y el omega de la Institución, cuya esencia es ser Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo.
Pero en realidad, la carta por medio de la cual el secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Raúl Pizarro, ha invitado a todos los obispos del país y al Nuncio Apostólico muestra que la Iglesia en Argentina tendría una esencia especial, o un ser propio, que la distingue del resto de las comunidades católicas en el mundo.
En la mencionada carta afirma que el Episcopado se encuentra “con el corazón atravesado (¿¿??) por la celebración de la Pascua de Jesús” a la que fue “asociado el querido papa Francisco”. En realidad, todo corazón católico se encuentra embriagado, extasiado, desbordado por la Resurrección del Señor, no se encuentra para nada atravesado, cosa que sí acontece que con todo dolor o sufrimiento experimentado. ¿Será que para el prelado la tristeza por el fallecimiento del papa Bergoglio es superior o mayor a la alegría por la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo?
A continuación afirma que “es necesario poder reconstruir lo que la figura de Francisco ha significado para nosotros personalmente y para la Iglesia que peregrina en Argentina”. Para llevar a cabo esta “reconstrucción”, don Pizarro invita a sus hermanos en el Episcopado a “escucharnos empáticamente ante el dolor por la pérdida del pastor y, en muchos casos, del padre y del amigo”.
Es llamativo, estamos en pleno Tiempo Pascual, compartiendo y conviviendo litúrgicamente los 40 días vividos por el Señor resucitado antes de su Ascensión al cielo, pero da la impresión que para el obispo secretario de la Conferencia Episcopal es más importante “reconstruir lo que la figura de Francisco ha significado […]” que celebrar la alegría de la Resurrección y lo que ello significa para la vida actual. Parecería que para la jerarquía eclesiástica la muerte es superior a la Resurrección, ya que “deberíamos tener una palabra de esperanza y aliento (…) en estos momentos de duelo y de incertidumbre para perseverar en fidelidad al legado de Francisco”. ¿Pero Jesucristo y su resurrección? Bien, gracias, ¿pero Bergoglio/Francisco es mayor o superior al Señor, ya que el dolor por su partida está por encima de la alegría de la resurrección redentora?
Y para que no queden dudas que para la Jerarquía argentina la figura de Bergoglio/Francisco es superior a la existencia real del Señor Jesús, el obispo secretario propone dos preguntas como tema de reflexión para el intercambio pastoral durante la Asamblea: “1) ¿Cuál consideras que fue la contribución más trascendente de Francisco a nuestro episcopado y a la Iglesia?; 2) ¿Cómo describirías el impacto personal que el Papa y su pontificado tuvo sobre vos?”.
Este enfoque post-bergogliano de monseñor Pizarro muestra que la Resurrección de Jesucristo que estamos celebrando y transitando con el Señor es menos importante que la contribución de Bergoglio/Francisco al episcopado y a la Iglesia. Por este motivo es que es importante describir el impacto personal que Francisco y su pontificado tuvo sobre uno, la Resurrección real y Jesucristo vivo y presente no importa para nada, ni vale la pena mencionarlo, porque las “viudas” episcopales argentinas están de duelo por la partida de este mundo de su “amigo y padre”. La Resurrección de Jesucristo no es suficiente, no puede mitigar tanto “dolor” en sus seguidores. Así, una vez más, los fieles creyentes de la Iglesia en Argentina están, como el pueblo fiel que seguía al Señor terrenalmente hace dos mil años, como “ovejas sin pastor”, en estos tiempos tan tenebrosos y tormentosos que atraviesa la Nación.
En este caso en particular vemos expresada y plasmada con toda claridad y distinción la mutación eclesial producida por el pontificado de Jorge Mario Bergoglio en la jerarquía episcopal argentina. Son dos las cuestiones que han puesto en evidencia esta mutación, es decir, el cambio radical que lejos de producir una transformación, han convertido a la Iglesia del Señor en una cosa totalmente distinta, renegando de sus 2.000 años de existencia: 1) la promoción de la Iglesia Católica como “Iglesia sinodal”, superior a la sempiterna Una, Sancta, Catholica et Apostolica, y 2) la marginación y erradicación prácticamente total de la presencia real y viva de Jesucristo Resucitado y su conversión a Él como centro y corazón de la vida y razón de ser de su Iglesia, para entronizar a la “Iglesia” asamblearia liderada por Bergoglio como centro de recepción universal de todas las iniciativas y conductas satánicas impulsadas por los siervos del Príncipe de este “mundo” que odia a Dios Todopoderoso y a toda su Creación[1].
Pero a pesar de todo, los insensatos y débiles de este mundo (1Cor 1, 27) seguimos al Señor crucificado y resucitado, porque nos ha prometido que Él está con nosotros hasta el fin de los tiempos (Mt 28, 20), razón por la cual debemos dejar que “los muertos entierren a sus muertos” (Lc 9, 60).
José Arturo Quarracino
8 de mayo de 2025
Solemnidad de la Pura e Inmaculada Concepción de Luján
Patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay
[1] “Siete maneras en que el Papa cambió radicalmente el catolicismo”, en https://marcotosatti.com/
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