Javier Milei. La traición a la nación como política de Estado. La venta a precios de ganga a extranjeros. José Arturo Quarracino.

Marco Tosatti

Estimados amigos y enemigos de Stilum Curiae: José Arturo Quarracino, a quien agradecemos de todo corazón, les presenta estas reflexiones sobre la situación de su país, Argentina. Que disfruten la lectura y compártanla.

 

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Javier Milei: la Traición a la Nación como política de Estado. El “Internacionalismo” marxista-capitalista libertario

 

Este jueves 6 de agosto el “gobierno más sionista del mundo” (Javier Milei dixit) iba a intentar aprobar en el Senado de la Nación una ley que autorice el loteo y la liquidación ilimitadas del territorio argentino para beneficio de individuos y entidades extranjeras que actualmente no tienen residencia oficial en el país. El delito de TRAICIÓN A LA PATRIA en todo su esplendor, con el apoyo y acompañamiento de ex militantes “revolucionarios” de la Patria Socialista hace 50 años, hoy convertidos en cipayos y mercenarios al servicio del Imperialismo Internacional del Dinero (Papa Pío XI dixit).

 

Llama poderosamente la atención el interés rabioso y desencajado que tiene el “presidente” Javier Milei (en realidad, ex presidente y administrador delegado del Fondo Monetario Internacional y del delirante presidente estadounidense Donald J. Trump) de modificar la llamada Ley de Tierras (26737/2011), para que inversores extranjeros no residentes en el país puedan comprar hasta un 25% de territorio de todas las provincias que incluyan campos, ríos, lagos, tierras con riquezas minerales, reservas de agua dulce, sin ningún tipo de impedimento ni prevención. Más todavía, el proyecto de ley no contempla ninguna limitación a la compra de tierras situadas en las áreas de frontera.

Hay que destacar que actualmente los extranjeros propietarios de tierras en el país poseen el 6,09% del territorio nacional, exactamente 16.253.279 hectáreas sobre un total de 279.181.000 hectáreas. Gran parte del territorio argentino extranjerizado se encuentra en la región sur del país -la Patagonia-, donde está el caso más conocido, pero no el más grande, del magnate británico Joseph Ted Lewis (aka Joe), quien en 1996 compró 12.000 hectáreas en la provincia de Río Negro -apenas a 6,5 km. de la frontera con la República de Chile-, se adueñó de un lago y de dos caminos públicos que llegan a este último, cerrando el ingreso al mencionado lago. Cuenta además con un aeropuerto propio sin radares, eximido de todo control por parte de las autoridades argentinas y provinciales. Un Principado dentro del Estado argentino.

Esta modificación legal pro-loteo del territorio argentino acompaña a otro delirio del “gobierno” libertario, un engendro “jurídico” titulado Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, diseñada para blindar y profundizar ese despojo territorial proyectado.

Evidentemente, no son los argentinos ni quienes han establecido su residencia en el país los que se beneficiarían con una locura tal. En realidad, hay firmes y sólidas sospechas, o mejor dicho, el convencimiento de que este descuartizamiento territorial está diseñado para beneficiar a algunos intereses poderosísimo, como ser los fondos de inversión BlackRock, Vanguard Capital Management LLC, State Street Corporation, los bancos J. P. Morgan&Chase Corp, Morgan Stanley, Norges, etc., que son los verdaderos dueños del dispositivo de control social, político, ideológico y cultural llamado Palantir Technologies, Inc., mediante el cual podrían convertirse los bancos y fondos de inversión mencionados en los dueños reales y concretos de las provincias del sur argentino que conforman la Patagonia[1].

 

Es la primera vez en la historia de la humanidad que un gobernante renuncia a la soberanía de su nación y autoriza la venta de las propias tierras y la explotación de sus riquezas naturales, algunas de ellas de gran valor estratégico, a extranjeros que no necesariamente deben residir en el país, como ya acontece con otros emprendimientos menores ejecutados desde hace algunas décadas en distintas áreas del país.

En este sentido, con el proyecto en cuestión, los ciudadanos y habitantes residentes en el país serían una minoría propietaria frente a la invasión extranjera que se pretende legalizar.

 

Otra cuestión llamativa es que quien impulsa el intento de aprobación de esta felonía legislativa es la senadora Patricia Bullrich Luro Puerredón, quien en su extensa trayectoria política pasó de militar inicialmente en una expresión política “nacional y socialista” (la organización guerrillera Montoneros, con la consigna “La Patria Socialista”), para pasar posteriormente a las filas del liberalismo peronoide menemista, a una posterior alianza radical-progresista de corta vida, al liberalismo porteño macrista, hasta concluir… por ahora… en el experimento libertario entreguista en favor de intereses inconfesables y del globalismo financiero depredador e impulsor del genocidio prenatal planetario.

      

 

De Marx, Lenin y Trotsky a Friedman, Rothbard y BlackRock: este es el camino in extremis que recorrió hasta ahora la actual senadora, camino que parece ser contradictorio pero que en realidad tiene una coherencia total y absoluta: siempre al servicio de intereses ajenos y enemigos de la Argentina. Al igual que el gerente de administración y seudo presidente Javier Gerardo Milei, que ahora ve “terroristas” en todos los ámbitos de la vida civil argentina, como hace 5 décadas lo veían los tristes impulsores de la última dictadura cívico-militar que padeció la Argentina.

José Arturo Quarracino

5 de agosto de 2026

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