Hoy los sacerdotes no saben rezar, resistir ni combatir. Que Dios nos ayude. Monseñor Carlo Maria Viganò

Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención la homilía pronunciada por monseñor Carlo Maria Viganò con motivo de la Jornada de las Vocaciones. Disfruten la lectura y compartan.

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Adsum

Homilía pronunciada con motivo de la Misa Votiva por las Vocaciones

  Tunc dixi: Ecce, venio.

In capite libri scriptum est de me:

Ut faciam, Deus, voluntatem tuam.

[Entonces dije: aquí estoy

–así está escrito de mí en el rollo del Libro–

para hacer, oh Dios, tu voluntad]

Hb 10, 7

 

Queridos hermanos,

En esta capilla dedicada a San Antonio de Padua celebramos hoy una Santa Misa votiva ad vocationes ecclesiasticas servandas, para la preservación de las vocaciones clericales. Más en general, oramos y ofrecemos el Santo Sacrificio para que la Divina Majestad se digne conceder muchos trabajadores a Su cosecha, y para que una vez llamados a trabajar en la viña permanezcan fieles a su ministerio.

Excita, Domine, in Eccesia tua spiritum pietatis et fortitudinis: qui dignos altaribus tuis ministros, et verbi tui strenuos assertores efficiatSuscita, oh Señor, en tu Iglesia un espíritu de piedad y fortaleza, para que haga dignos y fervientes defensores de tu palabra a los ministros de tus altares.

La Oración Colecta de la Misa recuerda la necesidad de dos de los Dones del Espíritu Santo: la piedad y la fortaleza. Y son precisamente la piedad y la fortaleza lo que hoy les falta a los sacerdotes y a los clérigos: no saben adorar, no saben rezar, no saben resistir ni combatir por el bonum certamen ni dar la vida por su Señor. Los “ministros de la Redención” —como llama la Oración Postcomunio a los sacerdotes— ya no saben immensæ tuæ caritati pura mente servire, servir con un alma pura al inmenso amor de Dios, porque sus almas están demasiado a menudo cegadas por el apego al mundo, a la carne, al diablo. Por otro lado, ¿por qué enfrentarse a las dificultades y sacrificios del estado clerical, cuando todos se salvan independientemente de la religión que practiquen, incluso por pertenecer a una religión falsa? ¿Por qué negarse a sí mismos para seguir a Cristo, si la prostitución y la idolatría —usando una expresión de las Escrituras— son caras diferentes del mismo poliedro ecuménico e irénico concebido por las mentes desviadas de la iglesia conciliar-sinodal?

También los buenos sacerdotes, en tiempos tan difíciles, se sienten abandonados, frustrados y tentados a quitarse la túnica, cuando su obispo y sus hermanos en el sacerdocio son los primeros en ridiculizar su fidelidad, en tratarlos como parias, en “ponerlos” en guetos y marginarlos si tan sólo se atreven a comportarse como sacerdotes. Algunos de ellos, en medio de mil dificultades, han logrado mantenerse fieles: es para ellos que existe la Fundación Exsurge Domine. Los miembros de Familia Christi y otros sacerdotes y religiosos que han podido experimentar la “misericordia” del Jesuita y del Agustino han encontrado un refugio, un puerto donde detenerse, un pastor que los guía, los anima, los amonesta, los alienta, hermanos que comparten con ellos no solo la fidelidad al Evangelio, sino también la feroz persecución por parte de los Superiores y la decisión de oponerse a órdenes injustas. Hermanos que han experimentado la desolación del abandono, el cinismo y la cobardía de ciertos cófrades, pero también la generosa bienvenida de los fieles.

Por esta razón, hoy no sólo imploramos vocaciones santas, sino que rezamos para que el Señor de la viña preserve a quienes continúen respondiendo Adsum, siguiendo el ejemplo del Divino Maestro, incluso y especialmente cuando se acerca el momento de escalar la Cruz, de extender los brazos para ser clavado en ella, de sentir el corazón atravesado por la lanza afilada de algún cortesano celoso. Si quis vult venire post me, abneget semetipsum, et tollat crucem suam quotidie, et sequatur me (Lc 9, 23). Abneget semetipsum: niégate a ti mismo. Porque la Vocación es un llamado a reinar desde un trono de infamia, ciñendo una corona de espinas, vistiendo el manto escarlata de los locos. Es un llamado no sólo a personalizar al Sacerdote eterno, sino también a asimilarse a la Víctima divina, a convertirse en un altar desnudo para el sacrificio.

Y vosotros, queridos hermanos, tenéis la tarea de orar por vuestros sacerdotes en el cuerpo eclesial, implorando al Espíritu Consolador para que cuide, proteja y anime con santo celo a quienes Él ha elegido para ser tesoreros de la gracia de Dios. Por lo tanto, ofreced hoy vuestra Comunión por esta intención, recordando que sin sacerdotes no habría Misa, y sin Misa no habría Santísimo Sacramento, que mañana honraremos con especial solemnidad en la capilla en honor a San Luis Gonzaga, a quien bendeciré. Y así sea.

 

+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo

3 de junio de MMXXVI

Feria Quarta infra Hebd. I post Octavam Pentecostes

 

Publicado en Italiano por Marco Tosatti el 9 de junio de 2026, en https://marcotosatti.com/2026/06/09/oggi-i-preti-non-sanno-pregare-resistere-e-combattere-che-dio-ci-aiuti-mons-carlo-maria-vigano/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

 

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