Extraño e Inexplicable (¿Talio?) enfermedad de una denunciante suicida. Después de denunciar a Big Pharma

 

Marco Tosatti

Muy estimados StilumCuriales, me impactó la muerte de la científica francesa que pasó años revelando y documentando el plan de las grandes farmacéuticas que llevó a la falsa pandemia con todo lo que siguió. Un drama que sigue vivo hoy en la piel y en el dolor de muchas personas. Ofrecemos a vuestra atención dos elementos de evaluación de este drama. Feliz lectura y difusión.

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Hay una publicación en X de Sabrina: https://x.com/SabrySocial

Ayer se quitó la vida Christine Cotton, la bioestadística francesa con 25 años de experiencia en la industria farmacéutica.

Desde diciembre de 2020 se había sumergido en los documentos de la vacuna contra el Covid, llegando incluso a denunciar formalmente a Pfizer y a las autoridades sanitarias por fraude agravado.

Pero un destino trágico y oscuro la golpeó: una enfermedad devastadora llegó de repente, con un dolor insoportable en la parte baja de la espalda y ardores en la piel, justamente en el momento en que presentó sus denuncias. Una coincidencia temporal que ella misma enfatizaba y que la llevó, después de un año de sufrimientos insoportables y sin ninguna cura, a despedirse del mundo.

En estos cuatro años de batallas, Christine ha denunciado una de las manipulaciones más graves en la historia de la salud. Con los datos en mano, demostró que el producto distribuido a la población no era el mismo que el del experimento clínico, revelando la transición opaca del “Proceso 1” al “Proceso 2” sin pruebas adecuadas y definiendo que ese 95% de efectividad era una mentira política y mediática, carente de datos válidos sobre la tolerabilidad y la seguridad real.

Nos deja su libro Tous vaccinés, tous protégés? (¿Todos vacunados, todos protegidos?) y un informe técnico detallado de 432 páginas, descargable en http://christinecotton.com

 

¡LA CIENCIA NO PUEDE SER UN CASTILLO DE MENTIRAS!

Christine pagó con su vida el precio de su honestidad intelectual. Gracias por tu inmensa valentía, Christine. Descansa en paz, guerrera. 

@StatChrisCotton

 

Su último mensaje:

Hoy es 2 de junio de 2026. Cuando lean estas líneas, ya no seré de este mundo. Para quienes no me conocen, me llamo Christine Cotton y soy lo que se llama una “denunciante”. He trabajado durante 25 años en la industria farmacéutica en la gestión y análisis de los datos clínicos. Como bioestadística, desde diciembre de 2020 estoy inmersa en los documentos relacionados con la vacuna anti-Covid del laboratorio Pfizer. He escrito numerosos artículos y realizado muchas transmisiones para compartir los resultados reales. Mis conclusiones son catastróficas, además de la invalidez de los resultados debido a errores o incluso a fraude directo. La vacuna de Pfizer que ha recibido la población, que quizás también ustedes han recibido, no es la del ensayo clínico con un 95% de eficacia anunciada por todos los políticos, los periodistas y los médicos en televisión. Les han dado un producto para el cual no hubo absolutamente ningún resultado, ni en términos de eficacia ni de tolerabilidad.

Este mensaje no tiene la finalidad de hacer sensacionalismo en las redes sociales, sino informarles sobre una de las mayores manipulaciones que la humanidad haya conocido. Todas las pruebas se encuentran en la última versión de mi trabajo, que les invito a descargar y leer. Para los más perezosos y los muy ocupados, las pocas páginas de la conclusión y los enlaces a los documentos de referencia ya les aclararán mucho. Me enfermé en el momento presenté una denuncia contra las autoridades sanitarias.

Desde hace más de un año sufro dolores atroces que empiezan en la zona lumbar y se irradian hacia las piernas, así como ardor en la piel, especialmente en las piernas y en la espalda. Consulté a médicos clínicos, neurólogos, osteópatas, virólogos, dermatólogos, reumatólogos, psiquiatras, homeópatas… He ingerido miles de cápsulas de suplementos alimentarios, ansiolíticos, neurolépticos, analgésicos recetados por el centro antidolorífico. Incluso hice sesiones de bio-resonancia y consulté magnetizadores, sin ningún resultado. Estoy al límite de lo que puedo soportar. Pido perdón a quienes me quieren, a ustedes que me siguen en las redes sociales desde hace 4 años, a mis amigos, a mis padres y, sobre todo, a Dios, o sea cual sea su naturaleza o nombre, para poner fin mi vida, yo que nunca he dejado de protegerla desde la infancia, ya sea la vida vegetal,  animal o humana. Agradezco de todo corazón a quienes me han apoyado y animado y a todos los que rezan o han organizado grupos de oración. Les pediré que recen también para que mi alma alcance la luz del Creador lo antes posible.

***

Nous sommes le 02 juin 2026, quand vous lirez ces lignes j’aurais quitté ce monde. Pour ceux qui ne me connaissent pas, je m’appelle Christine Cotton, je suis ce qu’on appelle une lanceuse d’alerte. j’ai travaillé 25 ans pour l’industrie pharmaceutique dans la gestion et l’analyse des données cliniques. En tant que biostatisticienne, Depuis décembre 2020, je me suis plongée dans les documents du vaccin covid du laboratoire pfizer. J’ai ecrit de nombreux documents et fait de nombreuses émissions pour partager les vrais résultats. Mes conclusions sont catastrophiques, en plus de la non validité des résultats due à des erreurs voire des fraudes manifestes. Le vaccin pfizer que la population a recu, que vous avez peut-être recu n’est pas celui de l’essai clinique au 95% d’efficacité annoncée par tous les politiques, journalistes et médecins de plateau. On vous a administré un produit pour lequel il n’y avait strictement aucun résultat , ni d’efficacité, ni de tolérance. Ce message n’a pas pour but de faire du sensationnalisme sur les reseaux mais pour vous informer de l’une des plus grosses manipulations que l’humanité aut connu. Toutes les preuves se trouvent dans la derriere version de mon travail que je vous invite a télécharger et a lire.

Pour les plus feignants et les tres occupes, les quelques pages de la conclusion et les liens sur les docs sources vous éclaireront déjà beaucoup. Je suis tombée malade au moment ou j’ai porté plainte contre les autorités de santé. Je souffre depuis plus d’un an de douleurs atroces partant des lombaires jusque dans les jambes, de brulures dans la peau ,essentiellement dans les jambes et le dos. J’ai consulté des médecins généraliste, neurologues, ostéopathe, virologue, dermatologue, rhumatologue, psychiatre , homéopathe… j’ai avalé des milliers de gélules de compléments alimentaires, des anxiolytiques, des neuroleptiques, des antidouleurs prescrits par le centre antidouleur. J’ai meme fait des seances de bioresonnance et vu des magnétiseurs et ce, sans aucun résultat. Je suis a bout de ce que je peux supporter. Je demande pardon a ceux qui m’aiment, vous qui me suivez sur les réseaux sociaux depuis 4 ans, mes amis, mes parents et surtout a dieu ou quel que soit sa nature ou son nom de mettre fin a ma vie, moi qui n’aie eu de cesse de la protéger depuis l’enfance , que ce soit la vie végétale, animale ou humain. Je remercie du fond du coeur ceux qui m’ont soutenue , encouragée et tous ceux qui prient ou ont organisé des groupes de prière. Je vais vous demander de prier encore pour que mon ame soit au plus vite dans la lumière du créateur.

***

 

Y luego está esta publicación de Alzhacker en X:

Alzhacker | 並行図書館

Idioma original: japonés

 

La denunciante interna de Pfizer, la Dra. Christine Cotton, se quitó la vida después de un año de dolor insoportable e inexplicable.

Al leer el relato que dejó sobre los síntomas, inmediatamente pensé en una sustancia, con un escalofrío helado por mi espalda: el talio.

Los síntomas de la Dra. Cotton eran extremadamente característicos.

Una neuralgia ardiente que iba de la cintura hacia abajo, una sensación de ardor en las piernas como si “caminara sobre brasas calientes” y una anomalía sensorial en la piel que se extendía hasta la espalda.

Estas neuropatías periféricas corresponden a la “neuropatía por la espalda moribunda (la condición en la que los nervios mueren por las extremidades)”, que suele observarse en casos de intoxicación con talio, un metal pesado.

El talio es insípido y sin olor, y cuando se mezcla con comida o bebida es difícil de detectar.

Destruye las mitocondrias de las células e inhibe el metabolismo energético, erosionando silenciosamente el sistema nervioso hasta provocar un dolor intenso y la pérdida de cabello.

Mirando la historia, el talio no es sólo un veneno. Durante la Guerra Fría, los servicios secretos de los países del Bloque del Este lo usaron voluntariamente para asesinar disidentes.

La KGB soviética espolvoreaba sales de talio, conocido como “polvo de la muerte”, en los calcetines o en las vajillas de las víctimas, simulando síntomas neurológicos poco conocidos en Occidente.

Precisamente porque los síntomas son tan peculiares, los médicos no sospechan inicialmente una intoxicación, y el diagnóstico sigue siendo esquivo mientras el paciente va decayendo hasta la muerte porque se consume.

Es precisamente el instrumento de un “asesinato invisible”.

La Dra. Cotton era bioestadística y había trabajado durante 25 años en la industria farmacéutica, especializándose en el análisis de datos clínicos.

Desde finales de 2020 examinó minuciosamente los documentos de los ensayos clínicos de la vacuna de Pfizer, denunciando un fraude decisivo: la base del supuesto 95% de eficacia anunciada no correspondía al producto realmente administrado.

Desde ese día en que presentó una denuncia formal ante las autoridades sanitarias, comenzó ese dolor insoportable.

Simplemente no puedo considerarlo una coincidencia.

La imagen de una persona que se atreve a oponerse a una operación médica a escala nacional, atrapada por una misteriosa neuropatía periférica, perseguida por especialistas médicos sin que se encuentre la causa y llevada al límite, se sobrepone de manera inquietante con los patrones de las operaciones encubiertas del pasado.

Lo que se ha pasado por alto es si alguna vez recibió un cribado toxicológico adecuado.

Los análisis de sangre o las imágenes estándar no detectan el talio.

Se requieren pruebas de cabello o de orina para el panel de los metales pesados, especialmente análisis de alta precisión como la espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente, pero tales pruebas no se realizan en instalaciones médicas habituales.

Cuando los médicos diagnostican una “enfermedad idiopática de causa desconocida”, el rastro del veneno se descarta efectivamente.

La muerte del Dr. Cotton muestra demasiado claramente lo que le puede ocurrir a un científico que se atreve a poner un pie en la intersección entre la industria farmacéutica y el poder estatal.

Su dolor no es solo una tragedia personal, sino que hace emerger con crudeza los peligros físicos de denunciar en la sociedad contemporánea. Permítanme hacer la pregunta de nuevo: ¿quién sospechó exactamente que se trataba de envenenamiento por talio e intentó hacer las pruebas adecuadas para confirmarlo? — John Leake (periodista de investigación, escritor). Artículo: Pfizer Whistleblower Christine Cotton Takes Her Life After Year of Excruciating Idiopathic Pain [La denunciante de Pfizer Christine Cotton se quita la vida después de un año de dolor idiopático insoportable].

 

Publicado por Marco Tosatti en italiano el 5 de junio de 2026, en https://marcotosatti.com/2026/06/05/strana-inspiegabile-tallio-malattia-di-una-whistleblower-suicida-dopo-aver-denunciato-big-pharma/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

 

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