Marco Tosatti
Queridos lectores de StilumCuriali: José Arturo Quarracino, a quien agradecemos de todo corazón, os ofrece estas reflexiones severas, pero bien fundadas y documentadas, sobre el presidente argentino Milei. Que disfrutéis de la lectura y difundidla.
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Javier Milei, troglodita del siglo XXI
Para saber lo que alguien es, “lo mejor es verlo andar”. En menos de dos años de gobierno, el presidente Milei ha demostrado que lejos de ser un verdadero anarco-capitalista libertario, en realidad es un triste bufón y títere de dos perversos delirantes, impregnados de espíritu satánico.
Al recibir el domingo pasado un reconocimiento honorífico en la Universidad de Bar-Ilan (Tel Aviv), el presidente argentino volvió a dar una muestra perfecta de la ignorancia supina que ya no puede ocultar, con frases que impactan o impresionan, pero que dejan a la vista la barbarie intelectual que a los argentinos ya nos da vergüenza ajena.
Es cierto que estas por momentos ridículas y tristes intervenciones “eruditas” de Milei no tienen nada que envidiar a la incultura, mediocridad intelectual y torpeza expresiva de otros mandatarios actuales, empezando por sus adorados Donald Trump y Benjamin Netanayhu. En realidad, cuando observamos y comparamos los dirigentes políticos contemporáneos con los que estuvieron vigentes 40 o 50 años atrás -Charles De Gaulle, Giulio Andreotti, Jacques de Laroispère, Valery Giscard d’Estaing, Harold Wilson, Henry Kissinger, Mao Tse Tung, Juan Domingo Perón, Konrad Adenauer, Richard Nixon, el rey Balduino de Bélgica, Omar Torrijos, etc.-, la degradación política en estas últimas décadas ha sido abismal.
Con sus pro y sus contras eran estadistas de primer nivel, con concepciones políticas muy diferentes y a veces antagónicas, pero con una formación cultural e intelectual que estaban a millones de kilómetros de los actuales “chapuceros” e incultos lacayos, mercaderes y mercenarios de intereses inconfesables, al servicio del Nuevo Orden Mundial y de la siniestra Plutocracia financiera globalista, rapaz, genocida y satánica.
En un tramo del discurso que pronunció en esta oportunidad, don Javier Milei sostuvo que “con determinadas culturas no vamos a poder convivir, porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”[1]. Terrible exabrupto disfrazado de “pensamiento profundo”, ya que, por el contrario, en sus distintas expresiones la cultura nunca ha promovido ni promueve la muerte, ya que es en esencia el conjunto de valores espirituales que el ser humano -tanto en su aspecto individual como comunitario- forja a partir de concepciones y cosmovisiones trascendentes que le sirven de base y guía para la vida cotidiana. En otras palabras, la cultura es el “campo o terreno” espiritual en el que se cultivan esos valores que dan significación y dignidad a la vida, no hacen culto de la muerte.
En este sentido, las distintas culturas no son antagónicas ni excluyentes, no atentan contra la vida. En realidad, las “culturas que atentan contra la vida y matan” son las que promueven asesinatos en masa; las que conspiran contra poblaciones indefensas invocando motivos seudorreligiosos; las que avalan la infamia de organizar redes de trata de personas para captar y chantajear políticos y funcionarios de todo rango; las que financian sectas propias que practican ritos satánicos y sacrifican niños; las que financian grupos terroristas supuestamente enemigos para dividir a un pueblo, etc. En rigor de verdad, con lo que no se puede convivir es en realidad con la anticultura ni con la hipocresía, es decir, con quienes se llenan la boca de “Dios” y de la “moral” pero viven practicando el salvajismo, las estafas como gestión gubernamental mientras ocupan cargos públicos, el saqueo de fondos públicos, la explotación de los más débiles y vulnerables, el consumo de pedofilia infantil, el afán de destrucción de quienes son distintos o piensan diferente, la protección y amparo de funcionarios que delinquen en su función, las guerras imperialistas delirantes en nombre del Todopoderoso, etc.
2. Otro exabrupto presidencial lo constituye la afirmación del presidente argentino de que “la Torá ha sido el antídoto contra las ideas de izquierda”. En este caso, bien se sabe que Javier Milei practica en el plano religioso la teoría de la identidad de género que tanto critica, ya que se autopercibe “judío”, pero bien ignorante, aunque algunos periodistas afines lo consideren un “experto en la religión judía”. Es evidente que el supuesto rabino-embajador que le transmitió algunas palabras para que simule lo que dice ser no le enseñó que la Torá (Ley), junto con los Nevi’im (Profetas) y los Ketuvim (Escritos), forma parte del Tanaj (el conjunto de 24 libros canónicos del Judaísmo).
En sentido estricto, la Torá está compuesta por los 5 primeros libros bíblicos, que el Cristianismo agrupa como Pentateuco: 1. Génesis (En el principio / Bereshit בְּרֵאשִׁית), 2. Éxodo (Nombres / shmot (שְמוֹת), 3. Levítico ((Y) lo llamó / vayikra וָיִקְרָא), 4. Números (En el desierto / bamidbar בַמִדְבָר), D 5. Deuteronomio (Palabras / dvarim דְבָרִים). En rigor de verdad, la Torá habla de la creación del mundo hasta el ingreso del pueblo judío a la Tierra Prometida. Narra cómo se configuró o formó el pueblo de Israel y enumera los principios organizativos religiosos, cultuales y sociales del pueblo. No tiene nada que ver con la lucha contra la izquierda o el marxismo, que se hicieron presentes en la Historia 3.000 años después de la historia narrada en el texto sagrado. Lo que pretende hacer en realidad don Milei es reconfigurar el judaísmo sobre la base de su creencia política (a)narco capitalista. Es decir, lo que hace es manipular la fe religiosa judaísmo para justificar el aberrante ideologismo político del que hace gala. Se trata de la misma manipulación política de la fe religiosa de la que también hacen gala sus ídolos Bibi Netanyahu y Donald Trump para llevar adelante un delirio político imperialista genocida, con intereses inconfesables.
En definitiva, más que presidente de la Nación Argentina, en el actual aquelarre mundial, Javier Gerardo Milei prefiere desempeñar el rol de odalisca de dos perversos ad maiorem “gloriam” Diaboli, en tanto uno afirma que Gengis Kahn es superior a Jesucristo y el otro se cree que es el Mesías del siglo XXI.
José Arturo Quarracino
22 de abril de 2026
[1] En Javier Milei en Israel, Infobae, Buenos Aires 20 de abril de 2026 en https://www.infobae.com/
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