La supuesta financiación de Hamás. Financiado durante años por I$r@ele… Hipocresía y Justicia. Pino Cabras

 

Marco Tosatti

Estimados StilumCuriales, ofrecemos a vuestra atención este artículo publicado por ariannaeditrice.it, a quien agradecemos su cortesía. Stilum Curiae había tratado el tema de la financiación israelí a Hamás en este enlace. Y también en esteDisfruten la lectura y difundan.

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El 27 de diciembre de 2025, en Génova, algunos ciudadanos palestinos fueron arrestados bajo cargos de recaudar fondos para Hamás. Las investigaciones se basan también en expedientes e información aportada por aparatos israelíes, recibidos por los organismos de seguridad italianos. La responsabilidad penal individual será establecida por los tribunales. Pero el marco político en el que se sitúan estos arrestos merece ser mirado a la cara, sin hipocresías. Durante más de una década, de hecho, el principal financiador de Hamás no ha sido ciertamente un circuito clandestino, sino un Estado soberano: Catar. Esto no ocurrió a la sombra de alguna conspiración, sino a la luz del día, con el consentimiento explícito de Israel y Estados Unidos. Ustedes podrían pensar: quizás lo dice algún periodista de investigación, alguien a quien se le podría etiquetar de “teórico de la conspiración”.

Pero no, se trata de un pez gordo que no puede ser más grande: el primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, quien en el Foro de Doha, entrevistado por Tucker Carlson, recordó cómo fue Washington quien pidió a Doha que acogiera la oficina política de Hamás en 2012. Entre 2012 y 2023, Catar transfirió a Gaza unos 1.800 millones de dólares, hasta 30 millones al mes, en coordinación con Washington y Tel Aviv.

Esto no ha impedido que Catar se convierta en un socio estratégico de Italia: acuerdos energéticos a muy largo plazo, cooperación industrial y militar, visitas de Estado, grupos de amistad parlamentaria. El presidente italiano Sergio Mattarella visitó Doha en enero de 2020. El Emir de Catar realizó una visita de Estado a Italia en febrero de 2023. Estos momentos formales van acompañados de frecuentes reuniones regulares entre ministros de Asuntos Exteriores y otros diálogos institucionales, como el Memorando de Entendimiento sobre el Diálogo Estratégico, firmado en diciembre de 2020 para fortalecer la cooperación en cuestiones globales y multilaterales. Mientras tanto, no ha habido ninguna retirada del Acuerdo de Cooperación en Defensa entre ambos países, que en 2011, cuando fue ratificado por la Cámara de Diputados, ni siquiera tuvo un solo voto en contra.

En 2018, se instituyó en la Cámara de Diputados el Grupo de Amistad Parlamentario Italia-Catar, con Ugo Cappellacci (Forza Italia) como responsable italiano. El grupo permaneció activo como intergrupo; en la XIX legislatura, en 2024, el Honorable Salvatore Caiata (Fratelli d’Italia) figura como jefe del Intergrupo Parlamentario para los países del Golfo, en relación con las relaciones con Catar.

En Cerdeña, con la aprobación del gobierno en Roma, los consejos regionales recortaron los servicios sanitarios en los territorios para destinar fondos al hospital Mater Olbia y hacer entrar a Qatar en el acuerdo. Catar ha invertido en la isla y ha obtenido beneficios en transporte, turismo, construcción y energía.

Sin sanciones. Sin juicio. Sin indignación. Y aquí hablo solamente de Hamás, pero Catar y las demás petro-monarquías han inundado con dólares ejércitos enteros de yihadistas que violaron cualquier convención de guerra en sus acciones terroristas masivas, a lo que se añadió el trasfondo logístico de un país de la OTAN como Turquía. Así que la pregunta es inevitable: ¿por qué lo que se ha negociado, autorizado y normalizado a nivel estatal se convierte de repente en terrorismo cuando afecta a palestinos individuales sin poder?

El problema no es sólo Hamás. Es el uso selectivo del recurso justiciero: durísimo con los derrotados, inexistentes con los aliados.

Italia sigue apoyando operaciones militares israelíes, incluyendo represalias colectivas, asesinatos selectivos extraterritoriales, bombardeos contra civiles y funcionarios internacionales. ¿Deberíamos entonces arrestar a cualquiera que colabore con un gobierno cuyo primer ministro, Netanyahu, es objeto de una orden internacional de arresto por genocidio? El derecho a la resistencia está reconocido por el Derecho Internacional y no depende de la simpatía política que despierte el tema. La verdadera expulsión se refiere a otra cuestión, que los más indecisos evitan cuidadosamente: ¿qué alternativa concreta se ha ofrecido a los palestinos?

En la época de la Primera República, era una pregunta clave que todos los principales líderes políticos formulaban solemnemente. Después de cuarenta años de declive y degradación de Italia, tenemos a los líderes políticos menores, que evitan como la peste planteársela. Y en lugar de culpar a los enormes crímenes de guerra de Tel Aviv, como hizo el presidente Pertini, ladran a los movimientos que defienden los derechos del pueblo palestino, como hace Calenda: algo salió mal en el tránsito de Pertini a Calenda.

Vengo de la Primera República, digámoslo así, y como muchos de mi generación, fue entonces que aprendí lo esencial de la cuestión israelí-palestina. Miraba con simpatía natural el mundo secular y nacional de Yasser Arafat, quien no fue derrotado por la inercia ni el destino, sino demolido conscientemente: por los exponentes del Sionismo Real, en convergencia con liderazgos occidentales subordinados al mundo neoconservador, y en colusión con ese fundamentalismo que las petro-monarquías del Golfo usaron como palanca para desactivar el nacionalismo árabe secular (mientras los emires entraban en todos los consejos de administración que cuentan en Occidente, incluyendo los “consejos” de los conglomerados que hoy apostan todo al rearme y demolición de las clases medias). De ahí nació mi enfoque, que perdura intacto: una mirada secular y política que me hace mirar a Hamás con absoluto desencanto, sin necesidad de demonización ritual. Precisamente por esta razón apoyé el llamamiento para la liberación de Marwan Barghouti: frente a tantos que eliminan el problema, es necesario indicar una alternativa política real y secular, hasta ahora deliberadamente sofocada.

Quienes hoy pretenden en el mundo político usar la palanca judicial sin un hilo de garantía, fingiendo ignorar esta historia y estas responsabilidades, simplemente no tienen lo que se necesita.

Los gritos de los políticos contra el movimiento que lucha por los derechos palestinos son un trabajo sucio a favor de Bibi el Genocidio, quien, por su parte, es visto por los capitanes del rearme europeo como alguien que hace el trabajo sucio por ellos.

Durante años, Israel ha trabajado para desertificar todos los organismos palestinos intermedios: organizaciones benéficas cerradas en Cisjordania, redes de bienestar desmanteladas, cualquier canal autónomo criminalizado bajo el pretexto de “cortar los flujos hacia Hamás”. El objetivo es claro: controlar plenamente los medios de supervivencia, hacer que los territorios sean inhabitables y reducir a toda una población a una masa dependiente de la ayuda concedida desde arriba. Y dado que ese “arriba” es ahora Israel, la ayuda concedida al universo palestino de los campos de concentración llega en cuentagotas. Imaginemos con qué ojos miran en Tel Aviv, dondequiera que estén en el mundo, a quienes quisieran atravesar su criminal Muro del Hambre. Recurren a todos los recursos de inteligencia para estigmatizar como estructura terrorista a cualquiera que quiera romper el asedio: durante años y años el mantra ha sido declarar constantemente que esto o aquello son algo orgánico para Hamás.

No temen a las armas, temen a quienes dicen y escriben la verdad. En Gaza son asesinados cientos de periodistas, en Europa basta con acusar de terrorismo a quienes hablan libremente. Incluso la ONU es tolerada solamente si se calla. Esto ya se demostró hace veinte años con el caso de Richard Falk, relator especial expulsado por criticar la ocupación (¿no pensarán ustedes realmente que las calumnias y las persecuciones de Francesca Albanese son una novedad?). Y esto se demuestra con los atentados que ni siquiera perdonan a funcionarios vinculados al sistema de naciones Unidas. En este contexto; atacar a individuos palestinos en Europa no sirve para prevenir el terrorismo. Sirve para excluir cualquier subjetividad intermedia, cualquier forma de autonomía política y social que no esté bajo control israelí. Es una justicia unidireccional, que no combate la violencia, sino que administra la obediencia. Y el caso de Génova es la enésima y elocuente confirmación de ello.

Publicado en italiano por Marco Tosatti el 29 de diciembre de 2025, en https://marcotosatti.com/2025/12/30/i-presunti-finanziamenti-ad-hamas-finanziato-per-anni-da-irele-ipocrisia-e-giustizia-pino-cabras/

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

 

 

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