Marco Tosatti
Estimados amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención este artículo publicado por Altervista, escrito por Lavinia Marchetti. Por lo que entendemos, parece que ha sido eliminado de Facebook, por eso nos parece oportuno volver a publicarlo. Disfruten la lectura y la difusión.
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HAMAS: COMENCEMOS A HACERNOS ALGUNAS PREGUNTAS SERIAS
El debate público occidental tiende a reducir a Hamas a una etiqueta -una organización terrorista-, omitiendo el contexto histórico, las raíces sociales y la complejidad ideológica. Este enfoque, como observa Baconi, “funciona políticamente, pero falla analíticamente: aplana un fenómeno multifacético en una categoría moral, impidiéndonos comprender las condiciones que permitieron su nacimiento y su permanencia” (Baconi T., Hamas Contained, Stanford University Press, 2018, p. 5).
Un análisis histórico riguroso requiere, en cambio, preguntarse cómo surgió Hamás, qué relaciones tuvo con Israel y con los actores regionales, cómo combinó las dimensiones social, política y militar, y cómo las políticas de contención contribuyeron paradójicamente a consolidarlo. Este artículo hace algunas preguntas no ideológicas.
1. Orígenes ideológicos y raíz social
El Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas, se estableció oficialmente en febrero de 1988, en los primeros meses de la Primera Intifada, como rama palestina de la Hermandad Musulmana. Su génesis, sin embargo, es más antigua y se hunde en Mujamma al Islami, una organización fundada por Ahmad Yassin en Gaza en los años setenta, dedicada a un amplio trabajo social y religioso. Esta fase es crucial para comprender la futura legitimidad política de Hamas, ya que la red de escuelas, clínicas, centros de caridad, asociaciones juveniles y deportivas sirve como infraestructura material y simbólica de su autoridad.
Como recuerda Cobban, “el Mujamma no se presentó como un partido político en sentido estricto, sino como una densa red de instituciones comunitarias. En un contexto de empleo y marginación, ofrecía educación gratuita, atención médica básica, ayuda alimentaria y, sobre todo, un sentido de pertenencia. Este arraigo social, construido en silencio durante más de una década, explicó más tarde por qué Hamas pudo emerger como un actor político y militar con una base popular ya sólida” (Cobban H., Khouri R.G., Understanding Hamas, I.B. Tauris, 2010, p. 34).
Hamás se definió desde el principio como un movimiento religioso y nacional, comprometido con la liberación de toda Palestina, considerado un waqf musulmán, y sancionó la “yihad” contra el proyecto sionista como una obligación colectiva, sin distinción entre los territorios ocupados en 1967 y el resto del país. La Carta de 1988, el documento fundacional, codifica este principio en términos teológicos y políticos.
2. Relaciones con Israel y estrategia de división
En la década 1980-90, la relación entre Hamas y las autoridades israelíes presenta aspectos contradictorios. Varios estudios, en particular Vuillard y Baconi, muestran que Israel, en esta etapa, no percibió a Hamas como una amenaza prioritaria y en algunos casos toleró o incluso facilitó sus actividades, viéndolo como un contrapeso al nacionalismo secular de la OLP. Milton Edwards y Farrell documentan explícitamente: “Los funcionarios locales israelíes autorizaron el registro del Mujamma como una asociación caritativa legal, permitiéndole operar sin las restricciones impuestas a las organizaciones vinculadas a la OLP. Esta elección surgió de la convicción de que un movimiento islamista, focalizado en actividades religiosas y sociales, no podía representar un peligro estratégico inmediato. La prioridad de Israel era fragmentar el frente palestino, reduciendo el poder de negociación de Arafat y sus partidarios” (Milton Edwards B., Farrell S., Hamas: The Quest for Power, C. Hurst & Co., 2010, p. 56).
Según Vuillard, esta “estrategia de ambigüedad” de las décadas de 1980 y 1990 no fue episódica, sino parte de un diseño estructurado a largo plazo, con consecuencias inesperadas: “Promover, o al menos no obstaculizar, el crecimiento de Hamas fue visto como un medio para debilitar la cohesión nacional palestina. Pero con el tiempo, esta política ayudó a crear un actor capaz de oponerse militar y políticamente a la ocupación con mayor eficacia de lo esperado” (Vuillard Y., Israël Gaza Hamas, Éditions Libertalia, 2024, p. 102).
3. Evolución política y gobierno de Gaza
La victoria electoral de Hamas en enero de 2006 marcó un punto de inflexión. La organización, ya arraigada social y militarmente, adquiere legitimidad política directa. La ruptura con Fatah en 2007 condujo a una división territorial e institucional, Hamas gobierna Gaza, la Autoridad Palestina mantuvo el control de Cisjordania.
Como señala Paola Caridi: “De repente Hamas se encuentra imprevistamente ejerciendo funciones estatales, gestión de fronteras, recaudación de impuestos, administración civil y judicial, mientras mantiene su ala militar, las Brigadas Izz ad Din al Qassam. Este doble rol, gobierno y movimiento armado, ha dado forma a una entidad política sui generis, en la que las lógicas de seguridad y asistencia social se superponen constantemente” (Caridi P., Hamas, Feltrinelli, 2009, p. 211).
4. Diplomacia, compromisos y el documento de 2017
La evolución política de Hamás experimentó un momento significativo con la publicación, el 1 de mayo de 2017, de un nuevo documento político que, si bien no reemplaza formalmente la Carta de 1988, introdujo elementos de revisión estratégica. El texto redefine el objetivo inmediato, aceptar la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967 como una “fórmula de consenso nacional” provisional, sin reconocer sin embargo al Estado de Israel. La lucha está explícitamente dirigida contra “el proyecto sionista” y no contra el judaísmo como religión.
Como escribe Leila Seurat: “Este documento representa un punto de inflexión táctico. Hamas intenta presentarse como un actor político legítimo, distinguiendo entre oposición al sionismo y el rechazo del judaísmo. Es un mensaje calibrado para contextos internacionales, destinado a disipar las acusaciones de antisemitismo y mostrar la voluntad de comprometerse territorialmente. Sin embargo, el texto reafirma el derecho a la resistencia armada, señalando que la nueva postura no implica desarme ni renuncia estratégica” (Seurat L., The Foreign Policy of Hamas, I.B. Tauris, 2022, p. 154).
El documento, resultado de un debate interno que duró años, es también una señal dirigida a los actores regionales con los que Hamas tiene relaciones -Egipto, Qatar, Turquía, Irán- y se inserta en una estrategia diplomática más amplia, que tiene como objetivo equilibrar las exigencias de la supervivencia política con la lealtad a la base militante.
5. La contención israelí y sus paradojas
La literatura más reciente ha puesto de relieve cómo, desde 2007, Israel ha seguido una política definida como de contención, formalmente dirigida a limitar las capacidades operativas de Hamás, pero que en los hechos ha contribuido a fortalecer su arraigo.
Tareq Baconi observa: “La idea de contener a Hamas significó, en la práctica, mantener la Franja de Gaza bajo un bloqueo muy estricto, pero al mismo tiempo permitir que Hamas gobernara, recaudara impuestos, controlara el territorio y gestionara el flujo de mercancías. Esta elección transformó a Hamas en una autoridad de facto, estabilizando su poder interno. La contención se ha convertido en un mecanismo de cogestión del asedio, en el que Israel y Hamas, aunque adversarios, han encontrado una forma de coexistencia hostil” (Baconi T., Hamas Contained: The Rise and Pacification of Palestinian Resistance, Stanford University Press, 2018, p. 219).
Erik Skare, en su análisis, agrega que esta política ha tenido efectos a largo plazo: “Limitar los daños a corto plazo ha significado permitir que Hamas estructure una fuerza militar autónoma y altamente organizada. Cuando en 2023 Hamás lanzó una operación a gran escala, Israel se enfrentó a un adversario que, a lo largo de los años, había sido capaz de consolidar su capacidad ofensiva justamente dentro de ese sistema de contención” (Skare E., Road to October 7, Verso, 2024, p. 303).
6. Gaza bajo asedio y el 7 de octubre de 2023
Antes del 7 de octubre de 2023, la Franja de Gaza vivía bajo un asedio permanente desde hacía dieciséis años. La restricción de la circulación de personas y bienes, la escasez crónica de agua y electricidad, el alto desempleo y el colapso de los servicios de salud han creado un contexto de supervivencia cotidiana.
Paola Caridi describe la condición preexistente de la siguiente manera: “Gaza es una prisión al aire libre. Sus dos millones de habitantes dependen de permisos y controles para salir y volver a entrar, mientras que toda la infraestructura está bajo constante presión. Los hospitales funcionan en forma intermitente, los materiales de construcción están embargados y la economía informal depende del contrabando a través de túneles. Esta es la realidad que precede a toda explosión de violencia, el terreno en el que maduran las decisiones políticas y militares” (Caridi P., Hamas, Feltrinelli, 2009, p. 295).
El 7 de octubre, la Operación Inundación de Al Aqsa representó un acto de resistencia anticolonial para una gran parte de la población palestina. En un pasaje significativo, Skare resalta el contraste de percepciones: “Lo que en Occidente se etiqueta inmediatamente como terrorismo se interpreta en Gaza y en gran parte del mundo árabe como un gesto de liberación de una ocupación militar prolongada. Esta divergencia de interpretación no es solo política, sino epistemológica, se refiere al derecho a nombrar la violencia, a decidir quién es el agresor y quién es la víctima” (Skare E., Road to October 7, Verso, 2024, p. 412).
Conclusión
La historia de Hamas es inseparable de tres elementos estructurales: la ocupación militar israelí, la fragmentación del frente palestino y la capacidad de arraigo social del propio movimiento. A lo largo de más de treinta y cinco años, Hamás ha pasado de ser una red caritativa islamista a un gobierno de facto de la Franja de Gaza, manteniendo al mismo tiempo un ala militar autónoma y una estrategia diplomática flexible.
Como lo resume Milton Edwards: “Entender a Hamas significa afrontar la contradicción de un movimiento que es a la vez un actor armado y un proveedor de servicios, un portavoz de una visión religiosa y un negociador pragmático, resistente y gobernante. Su trayectoria desafía las categorías analíticas simplistas y obliga a considerar el peso de las políticas israelíes para determinar su forma y sus posibilidades de acción” (Milton Edwards B., Farrell S., Hamas: The Quest for Power, C. Hurst & Co., 2010, p. 289).
La operación del 7 de octubre de 2023 representó la ruptura más grave en décadas, pero tiene sus raíces en dinámicas históricas largas y estratificadas. Leer Hamas sólo a través de ese evento, sin reconstruir su contexto, equivale a renunciar a comprender la naturaleza del conflicto israelí-palestino y la persistencia de sus causas estructurales.
Publicado por Marco Tosatti el italiano el 13 de agosto de 2025, en https://marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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