Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, ofrecemos a vuestra atención este artículo publicado por Infosannio, al que agradecemos por su cortesía. Disfruten la lectura y compartan.
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El impune y los cómplices
(por Marco Travaglio) – Así que, al menos por el momento, con las nuevas masacres en El Líbano Netanyahu ha logrado sabotear el acuerdo entre Estados Unidos e Irán habían prácticamente concluido hace días y que sólo esperaba que Trump encontrara el valor para anunciarlo y las palabras para disfrazar como victoria la enésima estadounidense. Entre los interminables autogoles del ex aspirante al Premio Nobel de la Paz y del ganador moral del Premio Nobel para la Guerra, también está el de haber transformado a los ayatolás y a los Pasdarán en santos patronos de la causa palestina y también de la causa libanesa. Es obvio que Irán nunca firmará nada con Trump mientras Netanyahu siga ocupando y masacrando El Líbano. Hace unos días Donald parecía haberse liberado de la vasallaje de Bibi (“él hace lo que le digo”), pero era pura fiction. Parece inseparable el vínculo oscuro que permite al líder de un pequeño Estado de 10 millones de habitantes comandar una superpotencia de 450 millones para ir en contra de sus propios intereses en beneficio de los suyos. Mientras se espera saber qué armas de chantaje (¿otros archivos Epstein? ¿el lobby israelí? ¿ambos?) impiden que Trump abandone al sanguinario terrorista en Tel Aviv, es cada vez más increíble la nada de la llamada Europa. Es decir, la primera víctima de la guerra en el Golfo. Pródiga en sanciones (21 paquetes en 50 meses) contra Rusia, que las ridiculiza y las transforma en autosanciones para nosotros porque tiene dimensiones, recursos y aliados suficientes para eludirlas, la UE es curiosamente tacaña con ellas (cero paquetes en tres años) contra Israel, el poseedor del récord mundial de violaciones del Derecho internacional, pero también de las sanciones fallidas.
Sin embargo, todo el mundo sabe que ningún embargo puede detener o ralentizar a Rusia, el país más grande del mundo. Irán ha estado bajo sanciones desde 1979 y ha aprendido a convivir con ellas, también porque es un imperio de 90 millones de habitantes y tiene a su lado a China, Rusia y los BRICS. Pero Israel es poco más grande que la región de Apulia y —aparte de Estados Unidos— está solo en el mundo: suspender el acuerdo comercial Bruselas-Tel Aviv sería suficiente para poner en serias dificultades al Estado judío. Y aún más Netanyahu, que llegaría a las elecciones como el primer ministro que ha hecho que su país sea más inseguro que nunca y lo ha aislado internacionalmente luego de arrastrarlo a un abismo moral que ahora parece irreversible. Una pequeña sanción (firmemos la petición sobre Ioscelgo) bastaría para frenar su guerra interminable alimentada por la impunidad y favorecer un cambio de gobierno reforzando la oposición. Sin embargo, la UE, con 500 millones de habitantes, no tiene intención alguna de sancionar al pequeño Estado de 10 millones. Para explicar por qué Donald no detiene a Bibi, quizá sean suficientes los archivos Epstein. ¿Pero qué es lo que no sabemos de von der Leyen, Costa, Metsola, Kallas, Macron, Merz, Meloni & Cía?
Publicado por Marco Tosatti en italiano el 3 de junio de 2026, en su https://marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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