Marco Tosatti
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, Agostino Nobile, a quien agradecemos sinceramente, ofrece a vuestra atención estas reflexiones sobre el verdadero poder de quienes gobiernan entre bambalinas a los gobiernos. Disfruten la lectura y difundan.
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El poder detrás de la City de Londres
En primer lugar, me gustaría recomendar la lectura completa del artículo también a aquellos católicos creyentes que consideran la economía y las finanzas como asuntos ajenos a la fe. Al avanzar hasta el final, se darán cuenta de que no es así.
La liberalización del mercado, promovida en los años 80 por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, marcó una revolución económica global. Ambos líderes redujeron el control estatal sobre las actividades económicas, redujeron los impuestos y promovieron las privatizaciones. En pocos años se impuso la política Thatcher/Regan en todos los países occidentales.
Si al principio hubo resultados positivos, con el pasar de los años la privatización feroz ha empobrecido a todos los países que la han adoptado. Los resultados están ante nuestros ojos: la poca democracia que teníamos ha sido borrada, dando paso a la finanza tecnocrática.
En este sentido, informo de algunos extractos de un vídeo publicado el 18 de mayo de 2026 por Richard James Murphy, profesor emérito de contabilidad en la Escuela de Gestión de la Universidad de Sheffield, quien siempre ha estado comprometido en la lucha contra la elusión y la evasión fiscal. El profesor Murphy analiza la situación económica británica y, como veremos, sus consideraciones pueden extenderse a todos los países.
«[…] Las finanzas son una maldición en este país, que absorbe la riqueza para unos pocos y destruye el bienestar de muchos. […] Pero hay otro tema del que debemos hablar cuando se trata de la City de Londres, y es la existencia de la llamada Corporation of the City of London, que gobierna la Square Mile [el término se refiere a la City de Londres, que cubre poco más de una milla cuadrada y representa el núcleo histórico de las finanzas -ndt] y tiene un alcance global que dirige el ataque antidemocrático de la City contra el mismo Reino Unido.
La Corporación de la City de Londres es la administración local de la City de Londres, pero […] no se parece a ninguna otra administración local que tenemos en el Reino Unido. […] Las empresas pueden votar en las elecciones por los miembros de este gobierno local. Y esta es la clara señal de que no se trata de un verdadero gobierno local, sino del poder de la riqueza corporativa en acción, que toma el control de la City para usarla como vehículo para promover sus propios intereses. […].
No es un naufragio histórico inofensivo con ceremonias pintorescas. Es una de las instituciones clave que sustentan el sistema global de los paraísos fiscales. Y ese sistema en sí mismo socava la democracia y la justicia económica. Limita la capacidad de los gobiernos electos para gobernar para su pueblo.
Su existencia plantea una seria cuestión político-económica, y no retórica. […]
La mayoría piensa que los paraísos fiscales son pequeñas islas tropicales con oficinas cómodas. Esos lugares existen, por supuesto, pero son puestos avanzados, no el centro del sistema. El centro está ubicado en Londres.
La City conecta con el exterior a través de las dependencias de la Corona y los llamados Territorios Británicos de Ultramar: Jersey, Guernsey, la Isla de Man, Caimán, Gibraltar, Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas y otros. Todos ellos forman parte de esta red y juntos forman un sistema integrado edificado en el secretismo y el abuso fiscal, con el objetivo de socavar a los gobiernos.
[…] La Corporación de la City de Londres opera como un Estado dentro del Estado británico. Cuenta con su propia fuerza policial y sus propias estructuras de gobierno. Las empresas, como ya he dicho, tienen derecho a votar en sus elecciones y tienen acceso privilegiado a ministros y responsables políticos. Cuando viaja al extranjero, el Lord Alcalde de Londres es tratado como si fuera un ministro del gabinete del Reino Unido.
Sin embargo, la City of London Corporation es simplemente una organización de lobby financiero que finge ser un organismo cívico. Opera dentro de la Constitución británica y, sin embargo, está muy lejos de ella. […] Esta organización existe para proteger al capital de la rendición de cuentas democrática. Su rol histórico siempre ha sido proteger la riqueza del control democrático. Nunca ha estado principalmente al servicio de la economía británica en sentido más general. Siempre ha tenido como objetivo proteger el capital del Estado británico y extender el poder financiero británico al extranjero. Fue y sigue siendo el colonialismo en acción. El imperio puede estar formalmente terminado, pero las estructuras financieras que creó no: simplemente han evolucionado hacia la actual red offshore.
Esta red offshore tiene tres funciones principales:
1. Permitir que la riqueza escape de los impuestos. No vamos con rodeos: ese es su propósito, y eso es lo que hace. Lo consigue. A pesar de todos los esfuerzos que he hecho a lo largo de los años para contrarrestar este proceso, todavía hay una fuga de impuestos desde el Reino Unido hacia los paraísos fiscales.
2. Permitir que la riqueza escape a la regulación mediante estructuras opacas. Las empresas pantalla y los fideicomisos creados por los paraísos fiscales evitan la obligación de rendición de cuentas por parte del capital.
3. Socavar a los gobiernos democráticos. […] Desde hace tiempo defino el mundo offshore como el portaaviones del movimiento antidemocrático. Existen para socavar la elección democrática […]. Si el capital siempre puede amenazar con marcharse (como a menudo escuchamos), los gobiernos electos se sienten amenazados. Y esto es precisamente lo que los paraísos fiscales facilitan: son el refugio al que el capital puede escapar cuando quiere socavar las decisiones de un gobierno.
Los gobiernos que temen ofender a los detentores de capital móvil están paralizados, aunque no deberían estarlo. El trabajo que he realizado ha demostrado que el secreto de los paraísos fiscales puede romperse. He hecho más que nadie respecto a este tema. Creé la información país por país, el sistema por el cual las grandes multinacionales ahora tienen que declarar sus operaciones en paraísos fiscales ante las autoridades fiscales. También fui fundamental para impulsar el intercambio automático de información desde paraísos fiscales, lo que en teoría significa que los británicos que guardan dinero allí ven sus datos devueltos al Reino Unido.
Estas medidas han debilitado al mundo offshore, pero la amenaza persiste, los gobiernos siguen creyendo en ellas y, por tanto, el poder de los refugios y de la City of London Corporation permanece intacto. Este sistema de paraísos fiscales no se creó porque los gobiernos son débiles. Se creó porque intereses poderosos querían que los gobiernos fueran débiles. La City promovió en forma constante la desregulación y la liberalización financiera. Ha apoyado estructuras offshore, el secretismo bancario y la propiedad opaca. Promovió la ideología según la cual lo que es bueno para las finanzas es bueno para Gran Bretaña. Y esa ideología es claramente errónea. Es el motivo por el cual todo está fallando hoy en Gran Bretaña. […]
Los gobiernos actúan ahora como si la aprobación de la City importara más que el bienestar público. Y lo estamos viendo ahora mismo. Todos los comentaristas sobre el destino de Keir Starmer hablan del hecho de que, si se marcha, las tasas de interés en el Reino Unido se verán obligadas a subir desde la City de Londres. Él es, como he afirmado durante mucho tiempo, el líder del Partido Laborista en interés de los banqueros y no de los trabajadores, y las pruebas son claras.
A la gente común se le dice, como consecuencia de este sesgo hacia la City (sea cierto o no), que no hay dinero para financiar los servicios públicos o la seguridad social debido a las demandas de la City de Londres. Al mismo tiempo, enormes riquezas están ocultas en el extranjero, más allá de cualquier control efectivo. La gente está notando esta contradicción, aunque no conozcan los mecanismos exactos. […] Este es uno de los principales motores del creciente resentimiento hacia la política y a las instituciones democráticas, no sólo en el Reino Unido sino en todo el mundo.
¿Entonces qué podemos hacer?
La Corporación de la City de Londres es una anomalía constitucional, no un accidente de la historia. Se la preserva porque sirve a intereses poderosos, no porque sirva al público. Ninguna democracia seria debería permitir que tales estructuras de gobierno medievales tengan tal influencia política, ni debería tolerar una red offshore integrada en su Constitución. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que hacemos, porque el establishment político británico está entrelazado desde hace tiempo con los intereses de la City. Los gobiernos de ambos partidos principales han tratado al sector financiero como intocable, y por eso estamos en el lío en el que estamos. […].
Por tanto, la Corporación de la City de Londres debería ser abolida como entidad política independiente. El gobierno británico debe tomar el control de la gobernanza de la City y suprimirla. Necesitamos una revolución en este país: eliminar nuestro segundo gobierno en la City de Londres. Ha existido demasiado tiempo para mantener privilegios, y esos privilegios deben acabar. Los derechos de voto de las empresas deben ser eliminados.
Al mismo tiempo, la red offshore conectada al Reino Unido debe ser desmantelada mediante medidas de transparencia, que llevan demasiado tiempo rezagadas. Deben existir registros públicos adecuados de los titulares beneficiarios de las empresas y fideicomisos offshore (que son igualmente importantes). Además, los estados financieros completos de todas las empresas registradas en el extranjero deben hacerse públicos. No debe haber excusa para la opacidad. […] Pero, sobre todo, los gobiernos electos en el Reino Unido deben gobernar para el pueblo que los eligió, no para beneficio del capital móvil. […]».
Vídeo original: https://youtu.be/PlpcLU7WABk
Resumen histórico muy breve de cómo nació la City de Londres
Fundada alrededor del año 47 d.C. por los romanos como Londinium, la City de Londres es, como hemos visto, el centro y la sede central del sector bancario y del asegurador mundial. Es la sede del Banco de Inglaterra (que supuestamente ha sido privatizado, pero parece que aún pertenece a los Rothschild). Es la sede de Lloyd’s de Londres y la sede central de muchos de los principales bancos del mundo, así como la infame sede central de la ex Compañía Británica de las Indias Orientales, que –según especialistas del sector– fue siempre una empresa judía asquenazí, cuyos archivos siguen cerrados al mundo. Sin embargo, algo ha salido a la luz.
Corsarios. Los corsarios eran piratas autorizados por la reina Isabel I para asaltar las naves españolas, y no sólo a ellas, con la obligación de regresar a Londres con el botín saqueado. La reina Isabel I mantuvo una relación simbiótica con la City de Londres. La ciudad dependía de su corte para obtener oportunidades económicas y prestigio, mientras que la estabilidad de Isabel I dependía en gran medida de la lealtad de los ricos comerciantes. La reina protestante, que mandó decapitar a su prima María Estuardo (católica y bisnieta de Enrique VII), prohibió las Misas y sus sacerdotes fueron ejecutados.
La City de Londres alberga también al templo masónico más antiguo del mundo. La Masonería comenzó como un culto judío formalizado en Londres a principios del siglo XVIII, ratificado en 1717.
La relación jurídico-política entre la City de Londres y el Reino Unido no es clara. Por un lado, la ciudad está al menos teóricamente sometida a (o puede estar sometida a) a alguna parte de la legislación del Reino Unido, aunque en la práctica rara vez ocurrió esto.
Algunos observadores creen que la City es tan soberana que el propio rey de Inglaterra tiene prohibido, tanto por la ley británica como la municipal, incluso entrar solo en la City de Londres sin antes obtener una “invitación especial”. La ceremonia de invitación no es obligatoria por ley, pero la invitación en sí lo es. Sin embargo, es seguro que la City de Londres tiene su propio gobierno y su propia fuerza policial, promulga sus propias leyes y recauda sus propios impuestos. Cuenta con su propia bandera, escudo de armas y las fuerzas armadas ceremoniales.
Agostino Nobile
Publicado por Marco Tosatti en italiano el 1 de junio de 2026, en https://marcotosatti.com/
Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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